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Mujeres artistas que se unen para hacer historia

Hace 30 años las 'Guerrilla Girls' tomaron las calles de Nueva York dispuestas a patear la estabilidad establecida en el arte, siempre firmada por nombres de hombres. 'Mujeres mirando mujeres' es una iniciativa que nace en España con vocación de...

Laura  Rueda

Laura Rueda

Fotografía de Irene Cruz

El año pasado, Mila Abadía –curadora y directora del portal Arte a un click– quería comenzar algo potente con motivo del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. "¿Sabes cuando estás convencida de que tienes que hacer algo? Faltaban quince días para el 8 de marzo, así que hablé con algunas colegas blogueras y... a pesar de quedar una semana, nos pusimos a ello".

Mujeres Mirando Mujeres es un festival de arte que cambia los muros de los museos y las calles por el formato online. A partir de hoy –coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer Trabajadora y la inauguración digital en su web– publicarán diariamente dos artículos en cada una de sus secciones. En total son 14 gestoras de arte y 14 blogueras que hablarán de la obra de 28 artistas. Además, este año habrá un programa de formación de workshops online con un aforo online.

El poder está vinculado a lo masculino

MMM reúne a artistas, comisarias, blogueras, directoras de museos, galeristas y representantes relacionadas con cuestiones de género. Mujeres que construyen usando el arte como herramienta. El imaginario de sus protagonistas gira en torno a la manifestación de sus universos, esos que hasta hace muy poco habían quedado silenciados y relegados a un segundo plano en pro de sus colegas varones. ¿Estamos viviendo ahora una igualdad real?

"No rotundo", expresa a Broadly la artista visual Adriana Pazos Ottón, participante de esta segunda edición. "Esto responde a años de sombra y sojuzgamiento. Sigue teniendo más peso la palabra de un artista hombre, de un comisario hombre, de un gestor hombre. El poder está vinculado a lo masculino, y el hombre no sabe relacionarse en igualdad con las mujeres. Claro que hay excepciones, claro que vamos mejorando y avanzando generación a generación. Hay mujeres que dan saltos magníficos y todas vamos detrás de ellas, pero en general nuestra mente y anhelo va por delante de los avances sociales que se materializan mucho más lento de lo necesario".

Sigue teniendo más peso la palabra de un artista hombre, de un comisario hombre, de un gestor hombre

Irene Cruz, fotógrafa y videoartista madrileña residente en Berlín, aporta una visión más esperanzadora. "Yo me mantengo optimista en esta cuestión, creo que cada vez más estamos consiguiendo que eso no sea así. Estamos actuando, estamos reivindicando, estamos trabajando, estamos apoyándonos, y eso se está notando".

Teresa Miquel, gestora y community manager cultural, coincide en que en general son las mujeres las que suelen comentar más sus problemas para difundir su obra. "Mujeres Mirando Mujeres es un gran proyecto porque está hecho por mujeres que conocen la realidad del mundo artístico actual y han decidido aportar su tiempo y su trabajo para mejorarla. Y no me refiero a mejorar solo la realidad de la mujer artista. Si se mejora la situación de una parte de las personas que se dedican al Arte, se mejora la situación del Arte en general".

Las tías buenas ocupan el MOMA

En 1989, la historiadora de arte Carol Duncan, escribió un ensayo que aún sigue teniendo relevancia: The Moma's hot mamas (algo así como "Las tías buenas del MOMA"). Este artículo ponía de manifiesto que en los grandes centros sagrados del arte, museos y galerías, solo entraban mujeres que seguían un patrón: prostitutas, brujas, modelos de artistas, pertenecientes a bajas esferas, siempre desnudas, demonizadas, sexualizadas, malvadas, vulgares... La mujer aparecía siempre en forma de cuerpo, un cuerpo representado bajo el prisma y subconsciente de los anhelos masculinos.

El MOMA cedía su protagonismo a grandes señores del arte contemporáneo, como por ejemplo Pablo Picasso con unas Señoritas de Avignon desnudas e insinuantes y Willem de Kooning con su Woman I, una mujer monstruosa con dientes afilados y tetas gigantes. ¿Dónde estaba la voz de las creadoras en el Museo de Arte Moderno más famoso del mundo?

Los 70 fueron un despertar. El feminismo experimentó una renovación y en la historia del arte surgieron voces que cuestionaban la heteronormatividad establecida. En 1971 Linda Nochlin se preguntaba "¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas?". En este artículo quedaron recogidas reflexiones muy transgresoras hasta entonces. "La culpa no hay que buscarla en los astros, en nuestras hormonas, en nuestros ciclos menstruales o en el vacío de nuestros espacios internos, sino en nuestras instituciones y en nuestra educación. [...] Quienes disfrutan de privilegios inevitablemente se aferran a ellos y lo hacen con fuerza, por pequeña que sea la ventaja asociada".

Uno de los pósteres de Guerrilla Girls. Vía Guerrilla Girls

Agitadoras de lo establecido

En 1985 llegó la furia y con ella las Guerrilla Girls. El MOMA organizaba una gran exposición antológica pero apenas incluía a mujeres artistas ni personas de color. Fue entonces cuando este grupo de activistas irrumpió en el panorama artístico con caretas de gorilas y nuevas formas de protesta, pósteres con datos muy descorazonadores: "¿Tienen que estar desnudas las mujeres para entrar en el MET? Aunque menos del 5% de los artistas de las secciones dedicadas al arte moderno son mujeres, el 85% de los desnudos son femeninos".

Así nacía el colectivo que más ha sacudido la hegemonía establecida hasta el momento, al menos hasta que Rusia parió a las Pussy Riot en clave de punk. Gracias a su irreverencia y anonimato, las Guerrilla Girls llegaron al prime time televisivo. Cuando los presentadores caían en el cuñadismo preguntando qué más daba que el artista fuera hombre o mujer, las gorilas respondían contundentes "todas las decisiones estéticas tienen un valor y si todas las decisiones son hechas por las mismas personas (hombres blancos, sujetos privilegiados) no estamos contando toda la historia. ¿Dónde están los sujetos oprimidos de otras etnias y culturas?".

Un lenguaje heredado de nuestras ancestras

Guerrilla Girls lanzó un testigo que todavía hoy mujeres del mundo de la cultura y el arte siguen recogiendo. Mujeres que se adelantan al lenguaje predominante heteronormativo, ocupado, colapsado, dirigido y financiado por hombres y se expresa usando otros códigos y canales. En este sentido las nuevas tecnologías son una herramienta democratizadora.

Según Nati Grund, historiadora del arte, comisaria jefa de Virtual Gallery en Berlín y autora del blog Musas 2.0, que reflexiona sobre nuevas formas de hacer la cultura y el arte y se centra en la innovación y nuevas tecnologías, "hay una mayor visibilización de proyectos, mujeres artistas, comisarias y blogueras de arte gracias a Internet y las redes sociales. Antes, muchos proyectos se quedaban en lo local o apenas tenían resonancia y ahora pueden alcanzar mucha más difusión. Internet nos está (de)mostrando que actualmente la cultura –aunque en el mundo offline no sea así– es femenina en su mayoría, sólo que no tenemos representación en las cotas de poder, que siguen perteneciendo al género masculino".

También surgen nuevas relaciones entre mujeres que pueden participar en proyectos, ideas, sin importar el lugar donde se encuentren, como Mujeres mirando mujeres. Sin embargo, Nati recuerda que no hay que olvidar que esto también puede incluir un factor de riesgo. "Esa mayor visibilización en muchas ocasiones sigue acompañada de una precarización de manera que se nos pide escribir, exponer o participar en proyectos, sin ninguna remuneración económica, lo que perpetua que no podamos vivir de nuestro trabajo. Es algo en lo que tenemos que seguir trabajando".

Branded Schizofrenia, de Anaisa Franco

Mujeres mirando mujeres, recuperando espacios

En la calle, en las redes, entre amigas y compañeras de profesión, en cada esquina... La sororidad entre mujeres es la nueva potencia transformadora de nuestro siglo. Conectar, crear sinergias y comenzar a tejer una madeja poderosa. Desde hoy, 8 de marzo, podremos asistir como invitadas privilegiadas a un festival que reflexiona por fin sobre el lugar e imaginarios de las mujeres artistas.

Mientras tanto, ellas reflexionan sobre la importancia de expresar sus universos e inquietudes. La fotógrafa Irene Cruz dice, "tenemos que contar nuestro mundo interior y nuestra visión de este. Mi trabajo, aunque esté desarrollado en la naturaleza, tiene un gran peso social, reflexiono sobre temas como el vacío, la soledad, el hogar, el tiempo... lo que voy aprendiendo de la vida".

La fotógrafa Charo Guijarro cree que el cambio está cerca. "Este proyecto me hace creer que somos capaces de unirnos con un fin común dentro de todas las diferentes tendencias", comenta.

Este proyecto me hace creer que somos capaces de unirnos con un fin común dentro de todas las diferentes tendencias

La artista visual Adriana Pazos Ottón insiste en que MMM es crucial para visualizar y recuperar el espacio que a lo largo de la historia ha sido denegado a las mujeres artistas. "Facilita la unificación y permite la difusión de agentes culturales. Este reencuentro con la mirada de la mujer es accionador de cambios y crea sinergias que fortalecen las redes de acción del arte y de la presencia de la mirada femenina".

"Entremos en todos los espacios para que las mujeres en el arte seamos seres cotidianos y cuando esto suceda los caminos serán como ríos," dice la multiartista chilena Pola Maulén, que cierra con un grito lleno de esperanza y agitación. "Desde las orillas de estos aprovecharemos los cauces de la imaginación y la libertad ¡Poesía! Será genial cuando esto pase. No perdemos nada con imaginarlo por el momento, así, locamente".

"Lamentablemente", recuerda su directora Mila Abadía, "este tipo de iniciativas siguen siendo necesarias. Es una forma más de reivindicar el papel de la mujer en la sociedad. Mientras las manidas frases techo de cristal y doble jornada sigan estando a la orden del día hay que seguir haciéndolo, no nos queda otra".

A pesar de que el circuito comercial sigue estando ocupado por hombres blancos occidentales que llegan al público de masas, en otra esfera existe otra realidad de hombres y mujeres que pertenecen a distintos y heterogéneos colectivos: LGTB, queer, diferentes etnias y culturas... Son artistas que gritan sus realidades a través de redes sociales, series, películas, canciones y hasta posts de Instagram. Otras corrientes artísticas instaladas en el underground que fluyen a borbotones paralelamente y no pararán hasta salir del molde y revolucionar toda la heteronormatividad establecida.