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La única directora de animación en España lo deja porque no aguanta más

Entrevista a la directora Maite Ruiz de Austri, una de los principales exponentes del cine de animación en España.

Anna Pacheco

Anna Pacheco

IMAGEN CORTESÍA DE Maite Ruiz de Austri

Maite Ruiz de Austri lleva más de 30 años soñando con unicornios, ballenas y ratoncillos adorables. Y plasmando esas ideas en forma de películas de animación para niñas y niños. Esta cineasta, originaria de Vitoria, carga a sus espaldas dos premios Goya a mejor película de animación y multitud de reconocimientos internacionales en todo el mundo con películas como La leyenda del viento del Norte o El tesoro del rey Midas. Fue pionera entonces, cuando todo empezó y el cine de animación seguía siendo en España el hermano bastardo del cine no animado. Y sigue siendo única en su especie también ahora. No hay tanta gente —y ninguna mujer— con una filmografía tan extensa y premiada como la suya.

Pero su nombre y su cara nos siguen sin sonar.

La llamo para felicitarle. Dos de sus películas aparecen en el Top 10 de películas más taquilleras de animación en España elaborado por el Observatorio Europeo del Audiovisual. Maite es la única persona de esa lista con dos películas en el ránking y también es la única mujer. Pero la felicitación se torna muy amarga nada más empezar.

No es que haya un techo de cristal, es que hay una apisonadora. No puedo luchar contra eso

"No sé ni por dónde empezar. Llevo toda la vida haciendo animación y te voy a decir que lo dejo, porque ya no puedo más. No es que haya un techo de cristal, es que hay una apisonadora. No puedo luchar contra eso", explica Ruiz de Austri a Broadly.

El extraordinario viaje de Lucius Dumb, su película más reciente, también nominada al Premio Goya en el año 2013, y Premio Platinum en los World Humanitarian Awards, es posiblemente el último filme de animación que firme la directora. Una película de bajísimo presupuesto comparada a otras como Tadeo Jones o Chico y Rica y con ninguna subvención anticipada. Por lo que parece, el pan de cada día en su trayectoria fílmica.

"Siempre he trabajado con poco presupuesto y no porque me encante. Me encantaría tener más. Pero en toda mi trayectoria solo he recibido una subvención. ¿A dónde van a parar las ayudas del ICAA (Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales)? Pues siempre a los mismos, no hay forma de entrar ahí", esgrime. "El mundo de las subvenciones en el cine está lleno de corrupción. Es un auténtico lobby", critica.

Importan muy poco los méritos demostrables a las espaldas: Medalla de Oro en The Houston International Film Festival y medalla de bronce y plata en The New York TV Festival. Incluso le dedicaron una retrospectiva en el KidCinemaFest Film, un festival de cine de animación de Nueva York. La serie de animación para adultos Comic Noveno Arte para la que hizo el guión y fue ayudante de dirección se ha vendido a 147 países, fue finalista en los premios Emmy y ganó un premio Input89 al mejor programa sobre arte emitido por las televisiones públicas del mundo. Pero aquí solo se habla de ella en medios especializados o en la web del CIMA, la Asociación de Mujeres Cineastas.

Mala señal cuando después de 30 años sigo siendo la única mujer que hace largometrajes de animación en este país

"Mala señal cuando después de 30 años sigo siendo la única mujer que hace largometrajes de animación en este país, ¿no?", inquiere. "En todos estos años me he sentido absolutamente ninguneada. Miras a tu alrededor y ves directores con menos películas y menos premios que tú, y simplemente ves que tú no estás, que no se habla de ti".

Según el Observatorio Europeo del Audiovisual, España es el quinto productor mundial de animación del mundo (con 28 títulos entre 2010 y 2014). Entre ellos, destaca como no, la cinta Las aventuras de Tadeo Jones, de Enrique Gato, la película más taquillera de la historia del cine de animación en España. Es también la octava película más vista a nivel mundial, excluyendo las producciones estadounidenses. Pero también han surgido otros títulos a lo largo de estos años como El Cid, Nocturna, el Ratoncito Pérez o Planet 51. Algunos de ellos han vendido miles de copias y se han estrenado en cientos de países, y todo esto a pesar de la desidia política y la falta de apoyos. La poca inversión y la falta de apuestas fuertes por la innovación hace que este mercado sea tan escaso.

"Lo que ha hecho el PP con el cine y especialmente con el cine de animación es muy grave. Te voy a poner un ejemplo: plantearon una subvención que decía premiar a la paridad en los equipos. Yo pedí esta subvención, ¿pero cuál fue mi sorpresa? Yo no podía rellenar las categorías de construcción o maquillaje, porque en animación no existen esos roles. Reclamé explicando que el formulario estándar que habían ideado excluía sistemáticamente a los largometrajes de animación, pero cuando me contestaron ya era muy tarde. Se había acabado el plazo y no me la dieron, sin más explicaciones", argumenta.

La directora lamenta que ahora mismo no quede espacio para los productores independientes y que todo quede en manos de las mismas productoras de siempre o de las televisiones que distribuyen las películas que ellas quieren. "Ahora mismo el cine está en manos de la televisión o de los grandes grupos de comunicación", recalca, que además se llevan las pocas subvenciones que hay.

Ruiz de Austri también carga con la propia Academia quien, según ella, descuida a los propios creadores y especialmente a las creadoras. "La revista de la Academia del Cine preparó un monográfico para conmemorar los 100 años de animación en España. ¿Cuál fue mi sorpresa? En la edición papel pusieron prácticamente todas las películas premiadas con algún Goya, pero ninguna de las mis dos películas ganadoras de un Goya. Es cierto que después me pidieron disculpas, pero siempre es más de lo mismo. También pidieron diferentes colaboraciones a personas vinculadas al mundo de la animación. Pero no había ni una sola mujer", explica.

Y después de 30 años, Maite ya está cansada. Cansada de pelear en un sector como es el cine, cada vez más precario y con procesos dudosamente democráticos para acceder a las ayudas. Cansada de nadar en un "sector tremendamente masculinizado" en el que apenas quedan espacios para las creadoras independientes. Y cansada, dice, de estar en "ese pudridero que ni a golpe de premios internacionales ha sabido reconocer su trabajo".

¿Y algo positivo? "Me quedo con lo bueno, como directora siempre he tratado de hacer personajes femeninos fuertes y con personalidad, que vivieran aventuras sin dejar de ser niñas. Pensar que he podido inspirar a niñas y niños, eso me pone feliz", explica.

Le pregunto si no cree que volverá al cine de animación, más adelante, cuando recupere las ganas. O si tal vez al magisterio, carrera que estudió pero que prácticamente nunca ejerció. "Yo dejo el cine de animación. Pero no dejo el cine en términos absolutos. Ahora estoy de productora ejecutiva en la película de no animación titulada La bola Dorada, también para niños. No sé cómo irán las cosas, la vida es muy larga, pero está claro que tengo que replantearme las cosas", explica.

Nos despedimos por teléfono y es extraño. Llamé para felicitarla, pero la conversación acaba con una despedida que suena a definitiva y llena de desencanto. El mundo de las aventuras animadas queda hoy huérfano de madre.