La primera vez que tuve sexo con una mujer y me di cuenta de que era bisexual

"Empecé a notar cierta sensación cuando la tenía cerca y no sabía identificar la forma en que me hacía sentir. Miraba sus labios y pensaba, siento algo".

por Imogen Dive; traducido por Eva Cañada
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dic. 18 2017, 5:00am

Siento que tuve dos primeras veces en lo que respecta a mis experiencias con chicas, porque sucedieron actos sexuales diferentes en ambas ocasiones. Cuando era adolescente, besaba a mis amigas en las fiestas ―para calentar a los chicos o para practicar― y definitivamente sentía algo cuando lo hacía. Probablemente yo lo disfrutaba más que la mayoría.

No empecé a tener relaciones sexuales hasta que fui a la universidad y aquello desató algo en mi interior. Quería tener sexo todo el tiempo, con montones de gente. Antes de aquello había tenido algún novio, pero siempre les había parado cuando intentaban tener sexo conmigo, creo que en parte porque tenía un trastorno alimentario cuando iba al instituto y me daba miedo. Cuando empecé a tener sexo fue como, "¡Madre mía, lo que me he estado perdiendo!". Veía a los chicos como un vehículo para obtener un montón de placer físico y no buscaba una relación amorosa romántica y duradera.

Mi primera experiencia con una chica se desarrolló lentamente partiendo de una amistad bastante intensa. Me había mudado a Francia y acabé teniendo que ser hospitalizada. Estaba tratando de salir de una depresión muy profunda y conocí a una chica que estaba en el mismo pabellón que yo. Pasábamos todo el tiempo tumbadas afuera sobre el césped y llegamos a conectar a un nivel muy profundo.

Empecé a notar cierta sensación cuando estaba con ella y no sabía cómo identificar el modo en que me hacía sentir. Miraba sus labios y pensaba "siento algo". Esta sensación me inundaba cuando estaba cerca de ella. Quería estar físicamente más cerca de ella, todo el tiempo. Como nunca había estado con una chica todo era nuevo para mí, pero sabía que era algo especial.

Cuando nos dieron el alta en el hospital empezamos a salir juntas en lo que ahora me doy cuenta de que eran citas. Nos sentábamos en algún restaurante y nos quedábamos mirándonos a los ojos durante mucho tiempo. Me sentía realmente bien cuando estaba con ella.

Un día estábamos en su apartamento fumando hash y poniéndonos nuestras canciones favoritas la una a la otra cuando de pronto nos quedamos mirando a los ojos de una forma muy romántica. No sé si fue porque estábamos relajadas por el hachís, pero lo siguiente que recuerdo es que estábamos besándonos. Permanecíamos en una onírica y bella bruma provocada por la droga y de repente su deseo sexual me excitó mucho. Quería tener sexo. Yo no sabía nada acerca del amor lésbico, así que no tenía ni idea de qué hacer a continuación. Pero besarla me daba una sensación totalmente natural y maravillosa, así que simplemente dejé que las cosas fueran yendo más allá.

No nos tiramos la una encima de la otra, pero hubo muchas caricias, yo estaba súper excitada, besándola y rodando juntas por el suelo. Me pareció más sensual y emotivo, como si hubiera una conexión mayor que con la penetración masculina, que a mí siempre me había parecido primitiva y animal. Era muy diferente. El sexo que tuve con ella daba una sensación más natural, de mayor conexión.

Después de aquello me mudé de vuelta al Reino Unido y la dejé atrás, como si se tratara de una deliciosa ensoñación nebulosa. No le conté a nadie lo que había sucedido, simplemente lo empaqueté y lo guardé en el fondo de mi cerebro, y empecé a enrollarme con tíos otra vez.
Más tarde, me hice amiga de una chica que era bisexual. Era una tía muy guay y muy abierta con respecto a su sexualidad, así que en cierto modo me abrió los ojos y me hizo ver que la bisexualidad podía molar. Era como lo si lo que había sucedido en Francia adoptara un nuevo significado. No me avergonzaba de lo que había sucedido en Francia, pero sí que me mostraba recelosa y ella me ayudó a abrirme a la posibilidad de que quizá era bisexual.

Después de romper con un exnovio realmente horrible, decidí proactiva y deliberadamente volver a salir con chicas. Pensé, "¿Sabes qué? Tuve una conexión increíble con una chica y me excitó de una forma realmente alucinante. Mmmm... podría ser divertido ver qué sucede con una chica" .

Además, nunca me había corrido con los tíos del mismo modo que me corría con la chica francesa. Siempre me sentía mejor conmigo misma cuando tenía un novio, pero las experiencias sexuales ―incluso cuando el tío me gustaba mucho y el sexo era fantástico― no me excitaban del mismo modo que me excité con aquella chica. Me faltaba algo.

Más tarde conocí a una chica y sentí al instante el deseo de besarla. Era increíble. Todos aquellos sentimientos me inundaban de nuevo, aquella sensación en todo mi cuerpo. Lo único que quería era saber cómo funcionaba el resto del sexo con una mujer. De nuevo, hubo una conexión muy profunda. A esta la llamo mi segunda primera experiencia.

Me mostraba temerosa, porque realmente quería que ella lo pasara bien y yo no sabía ni qué estaba haciendo. Pero habíamos hablando sobre sexo anteriormente, habíamos hecho sexting y cosas así. En cierta ocasión me había preguntado cómo lo hacía cuando me masturbaba, así que cuando sucedió fue todo bastante natural.

Cuando te come el coño una chica es jodidamente fantástico. Sabe lo que está haciendo porque tiene la misma anatomía que tú. Y puedes tener sexo durante mucho más tiempo y todo es más fluido, del rollo tú ahora me comes el coño, después yo te acaricio... Todo gira en torno a complacer a la otra persona. Creo que se trata de algo bastante exclusivo del sexo entre mujeres.

Ahora siento que tengo mucho más respeto por mí misma y por mi cuerpo. Cuando me acuesto con tíos busco mayor intimidad y conexión, no solo sexo puro y duro. Creo que es maravilloso experimentar tanto el sexo heterosexual como el lésbico, porque hay muchísimos elementos diferentes que puedes extraer de uno y aportar al otro.