La supuesta secta de carácter feminista dentro de la Universidad de Barcelona

El grupo de investigación científica (CREA) se atribuye, entre muchos otros logros, haber liderado la lucha contra la violencia de género en las universidades de España. Algunos testimonios acusan a este grupo de investigación de ser una secta.

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jun. 13 2016, 11:15am

Biblioteca de la facultad de letras de la Universidad de Barcelona. Foto vía UB

"Yo estaba haciendo prácticas de la universidad cuando conocí a un chico que me habló de la mejor escuela de adultos del mundo". Así empieza el relato de Pau* (nombre ficticio). Estamos a principios de los 2000. Él estudió Ingeniería y tenía poco más de 20 años. En ese momento empieza a reorientar su carrera profesional hacia la enseñanza como voluntario en esta escuela para adultos en Barcelona. Durante varios años, se sintió "alumbrado" por un proyecto que parecía transformador, arropado por un grupo con el que compartía tertulias de libros, fines de semana e incluso piso. Pero el control que ejercía el grupo se fue intensificando. Cada vez pasaba menos tiempo con sus amigos y familiares y más en el voluntariado y con otros miembros del grupo. Pau acabó cogiendo la baja, volvió a casa de sus padres y tardó años en comprender qué es lo que había pasado.

Mayo de este año. La sala "teatro" de la Universidad de Barcelona (UB) del campus de Mundet está abarrotada. El motivo: una conferencia que alerta a los estudiantes de la existencia de ciertos grupos coercitivos o sectarios en la propia universidad. "Son peligrosos porque no te los esperas aquí, en el marco de una universidad", advierte Marga Barranco, psicóloga experta en grupos sectarios y una de las ponentes. Al final la charla se enturbia con la pregunta incómoda de una alumna: "Si todos los de aquí sabemos de lo que habláis, ¿por qué no decimos su nombre?". Silencio.

La conferencia se presentó en principio como un acto aislado. Pero en paralelo, y desde hace meses, una cuenta anónima de Twitter acusa de sectarismo a un grupo de investigación dependiente de la UB: el CREA (Community Of Research on Excellence for All). Parece imposible desasociar estos dos hechos. Y también parece imposible desasociar todo esto con el pertinente título de la propia charla: "Lo crea o no lo crea: sectas en el ámbito educativo".

Hasta la fecha de esta publicación, y según fuentes de la UB consultadas por Broadly, ya son tres los estudiantes que han emitido una queja formal a la universidad advirtiendo de indicios sectarios en el grupo. Según fuentes de la UB, estas quejas han sido derivadas a la Audiencia Provincial de Barcelona porque "sobrepasan lo académico". Ocurrió lo mismo en el 2004. La UB inició una investigación a CREA después de recibir una queja formal por parte de otro estudiante. La Fiscalía archivó la causa por falta de pruebas. CREA asegura que, ni en 2004 ni en la actualidad, han podido ver estos informes a pesar de que los han solicitado a la UB. Por su parte, el abogado de CREA, Albert Ramentol, ya ha emprendido acciones legales para identificar las IPs de quienes "calumnian desde el anonimato" en Internet.

Marta Soler, directora de CREA, dijo en rueda de prensa que estas "calumnias" forman parte de una campaña de desprestigio. "Estamos recibiendo calumnias por denunciar públicamente la violencia de género en las universidades. Por romper el silencio desde la investigación científica y por habernos posicionado y ayudado a las víctimas de violencia de género".

Soler ha asegurado que llevan soportando calumnias contra CREA desde el año 2004 coincidiendo con la publicación de la primera investigación sobre violencia de género en las Universidades. Según Soler, CREA también impulsó la obligatoriedad de establecer "Unidades de Igualdad" en las universidades de España (una disposición prevista en la ley de Igualdad de 2004). CREA también se atribuye haber "destapado" el caso del catedrático Jesús de Miguel cuando, en el 2011, reportó 14 casos de supuestos abusos sexuales a la UB.

Ante estas declaraciones, el escenario se plantea si cabe aún más confuso. Desde CREA se insiste en que esto solo es una forma de torpedear la lucha feminista, pero no dejan claro si estos anónimos pueden ser acosadores, cómplices de estos o fruto de "rencillas profesionales" en el marco de la universidad. Es la justicia quien tendrá que dirimir, ahora, si esto es una cuestión de violencia contra la mujer o si se están cometiendo otro tipo de abusos del tipo sectario en el funcionamiento de la propia organización.

Campus Mundet de la Universidad de Barcelona (UB)

El CREA: origen, formación y ¿lucha feminista?

El CREA es un centro de investigación que desarrolla proyectos de investigación tanto para el Plan Nacional I+D+I como para el programa marco de la UE desde principios de los 90. Publica numerosos artículos en revistas científicas especializadas como la Cambridge Journal of Education y también coordina más de 65 proyectos, algunos de ellos —como los del programa SOLIDUS— están financiados directamente por la Comisión Europea.

Los miembros del CREA son esencialmente investigadores y docentes de ramas diversas que analizan y estudian la educación desde diferentes vertientes. Están presentes en varias universidades del estado: la UB (Barcelona), la UAB (Barcelona), la URV (Tarragona), la UdG (Girona), la Universidad de Loyola (Andalucía) o la de Valladolid. También hay miembros en Chile, Brasil o México.

De entre las investigaciones que tienen en marcha, ponen el foco especialmente en una: la lucha contra la violencia de género en la universidad. En 2004 publicaron Breaking the Silence at Spanish Universities (Rompiendo el silencio en las universidades españolas), un informe que según ellos es innovador porque cifra por primera vez la cantidad de abusos y violaciones que se cometen en las universidades españolas. Además el grupo de mujeres de CREA –también conocido como SAFO– participa activamente en movimientos feministas de la universidad, como las recientes jornadas #RadicalmentFeministes. Pero para algunas mujeres exmiembros de este grupo su participación es "puramente estratégica y solo de cara a la galería".

Se venden como un grupo de debates teóricos sobre feminismo, pero a la práctica no funciona así. Se habla básicamente de la vida íntima de las personas

María* es actualmente profesora y durante un largo periodo formó parte de CREA y del "grupo de mujeres". Entró en contacto con el grupo cuando tenía unos 20 años de la mano del que era su director en ese momento, Ramón Flecha. "Era una etapa de idealismo. Tenía que canalizar de alguna forma mis inquietudes de transformación social y el director me ofreció la posibilidad de formar parte de un proyecto transformador, no solo a nivel laboral, sino también a nivel personal".

María también pasó por el grupo de mujeres: "Se venden como un grupo de debates teóricos sobre feminismo, pero a la práctica no funciona así. Se habla básicamente de la vida íntima de las personas: sobre los chicos que te gustan y con quién tendrías que salir", explica a Broadly.

El grupo comparte una teoría muy particular sobre el amor basada en la lectura de El amor en la sociedad del riesgo, la tesis doctoral del fallecido Jesús Gómez (alias "Pato"), uno de los principales inspiradores del CREA. En este libro se establece una dicotomía que divide a la sociedad entre los "buenos o atractivos" y los "malos". "Nos dicen que a las chicas siempre nos gustan las chicos machistas y que debemos corregir esta desviación y fijarnos en hombres buenos que casualmente siempre son los de CREA", reconoce Laia*, otra mujer que pasó alrededor de 3 años en CREA y que prefiere no revelar su identidad.

En otro libro, La Amistad Deseada, se ahonda en la amistad de Jesús Gómez y Ramón Flecha, máximos inspiradores del CREA, y lo hace desde una visión "teóricamente científica y humana". Esta amistad –laboral y personal– duró 13 años y "su legado" sigue muy presente en la formación actual del CREA, según los relatos de todos los testimonios entrevistados para este artículo.

A Laia le ofrecieron una beca de investigación a los 19 años y en su caso asegura que la obligaron a entrar al grupo de mujeres porque, según el director, "se enrollaba mal con los chicos". Desde un primer momento, "te preguntan por tu pasado y tus relaciones. Tu intimidad está expuesta las 24 horas y tu grado de dependencia con el grupo es cada vez mayor", explica Laia. En esta misma línea, existe la asociación de Hombres en Diálogo, que propone potenciar las masculinidades alternativas. La base teórica parece muy cercana a la línea de CREA y SAFO y la bibliografía que citan en su propia web está escrita por los mismos autores: "el Pato", Ramón Flecha, Lídia Puigvert (de SAFO)....

Las dinámicas que se establecen dentro del grupo tienen que ver con "las relaciones de poder" en las que algunas chicas demuestran fascinación hacia la figura del director. Esta relación con él, en varias ocasiones, se convierte en una relación extraprofesional. "Entre los miembros de CREA se estila un tipo de relación abierta –siempre dentro de miembros del CREA– pero a quien siempre acaba beneficiando es a los mismos", relata María.

Lucía* es profesora y también formó parte de CREA durante una época de su vida. "El feminismo es la excusa, pero los grupos de debate solo sirven para desnudarte de tus debilidades", me cuenta. Fue Ramón Flecha, a quien tuvo de profesor, quien le "alumbró" con el proyecto científico del grupo. Flecha intentó establecer lazos muy estrechos con ella, pero no lo consiguió, según me cuenta.

María, Laia y Lucía entraron en el CREA de la mano de profesores y en el marco de la universidad. Las tres tenían la sensación de formar parte de una élite universitaria. "Te pillan con las defensas bajas, juegan con eso, con tu futuro laboral y con la idea de que estás en el mejor centro de investigación del mundo". Lucía habla de "lo especial" que te hacen sentir. Coinciden el resto de testimonios. "Te dicen que tienes un expediente brillante y que puedes llegar muy lejos", explica. "¿Qué prefieres el éxito con nosotros o la mediocridad fuera?", le dicen, en este caso, a Laia.

CREA basa buena parte de su discurso en el "esfuerzo" y en la épica transformadora de cambiarse a uno mismo para cambiar el mundo. Todo eso amparado por la "comunidad científica internacional". Un término lo bastante abstracto y vago, pero que está muy presente en buena parte de los textos, informes y libros que ellos mismos publican. En sus propios vídeos de presentación remiten con frecuencia a este concepto. Para Juantxo Domínguez, presidente de la ONG Redune, la Red de Prevención de Sectarismo y Abuso de Debilidad, "este tipo de grandilocuencia impide que la gente pueda contrastar la información. Estos conceptos absolutos son expresiones carentes de significado que ocultan una realidad que no quieren que sea visualizada", matiza.

No tenía herramientas para comprobar si lo que me decían era verdad o mentira. Me lo creo. Entro en la rueda

Pau recuerda que venía de la ingeniería: "No tenía una formación pedagógica ni herramientas para comprobar si lo que me decían era verdad o mentira. Me lo creo. Entro en la rueda", me explica. De esta misma forma —y también amparado en lo que dice la comunidad científica internacional— basan lo que ellos llaman "comunidades de aprendizaje" (articuladas a través del programa includ-ED).

Estas comunidades defienden, entre otras cosas, el poder transformador de un barrio tomando como punto de partida la escuela. Trabajan en barrios marginales o con etnias minoritarias como el pueblo gitano. Pau queda fascinado. Desde CREA hablan de la Escuela de Adultos de la Verneda "como la mejor escuela del mundo". El único modelo, dicen, en consonancia con "las teorías científicas a nivel internacional". "La mayor parte de los profesores son de CREA o de una línea cercana a CREA. Utilizan la escuela de adultos como vía de captación porque les permite llegar a más gente de fuera del ámbito universitario", explica Pau.

Sin embargo, aunque dentro del grupo se silencia, este tipo de enseñanza también tiene sus detractores. El catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, Mariano Fernández Enguita, escribió un artículo al respecto en el 2014 en la Revista del Consejo Escolar del Estado en el que básicamente ponía en tela de juicio las famosas comunidades de aprendizaje de CREA y su "evidencia científica".

"Es fácil identificarse con los objetivos de Includ-Ed (combatir las desigualdades desde la educación) o, como mínimo simpatizar con ellos o con alguna otra versión de ellos, pero resulta más difícil hacerlo con sus procedimientos de investigación.

"La furia evangelizadora de CREA, por el contrario, se basta y solo es compatible con una visión superficial y sesgada de los resultados de la investigación".

Pau también empieza a participar en las "tertulias dialógicas", que se celebran cada quince días, y en las que comentan libros de forma aparentemente democrática. "Al final solo se reproducía el discurso de unos pocos y siempre los mismos", explica.

"Muchas reuniones eran a las 21h por lo que al final la jornada acaba siendo muy amplia. Empiezas a distanciarte de tus amigos y tu entorno por una cuestión de tiempo material, porque le dedicas muchas horas. Mi familia no sabía nada, solo que estaba en un centro de investigación", explica Laia.

Pisos compartidos y "asambleas" sentimentales

Todos los exmiembros entrevistados por Broadly explican que buena parte de los miembros de CREA viven en pisos compartidos separados por sexo: hombres en un lado y mujeres e hijos en otro.

Pau me explica que llegó a compartir piso con la persona que le captó y otra persona más de CREA y que tanto en su piso como en otros había cuadros de Venus, referencias constantes a la mitología griega y se escuchaba música clásica.

"Cada semana hacíamos asamblea sentimental y mediante un proceso llamado fase del sueño decidíamos cómo íbamos a organizarnos. La mayor parte de las decisiones importantes pasaban siempre por la persona que le había captado", me explica.

Laia estuvo a un paso de ir a vivir a uno de esos pisos, pero declinó la oferta cuando descubrió que había un protocolo un tanto extraño: cuando un piso tenía algún problema, otro piso de CREA podía intervenir para solucionarlo.

El grado del control llegaba a extremos a veces incómodos. "Un día que había quedado con un chico de fuera de CREA, me propusieron que quedara en un café y ellos se pondrían en una mesa de al lado para determinar si era buen chico para mí", explica Laia.

Lucía comenta que, un verano, todo el grupo organizó una estancia en la Universidad de Harvard y se establecieron una serie de normas. Una de ellas le llamó especialmente la atención: "Los miembros de CREA no podrían relacionarse con personas externas al grupo". Rechazó ese viaje.

Todos los testimonios hablan de un mecanismo de manipulación perverso, pero más o menos sutil en función del caso. Nunca les pidieron dinero, aunque invirtieron mucho tiempo en horas de trabajo, informes sin firmar, reuniones y voluntariados. "El chantaje emocional les funciona muy bien, se aprovechan porque tú dependes laboralmente de ellos y de tus ganas de promoción. A mí me amenazaron con que hablarían mal de mí o me desprestigiarían", relata Laia.

Sectas e incertidumbre jurídica en España

Se estima que en España hay alrededor de 200 sectas, según informa Juantxo Domínguez, de Redune. Aunque no hay datos oficiales, alrededor del uno por ciento de la población podría ser víctima de manipulación por parte de grupos coercitivos. En España, el código penal lo regula en su artículo 515.

"La ley existe pero el problema es que no hay jurisprudencia al respecto –explica Juantxo Domínguez– en Francia, Bélgica o Luxemburgo existe una legislación más avanzada que ampara mucho más a la víctima y tipifica un nuevo delito de "abuso de debilidad". "El campo de la manipulación psicológica puede llegar a ser muy sutil y normalmente afecta a personas adultas, por lo que la justicia muchas veces parece desentenderse", concluye.

Marga Barranco, psicóloga especializada y miembro de Redune recuerda: "Piensa que también hay mucho silencio, cuando has estado coaccionado es normal que los sentimientos salgan muy poco a poco. Las personas que han estado en una secta quieren rehacer su vida y olvidar lo que pasó. Pero su mensaje es muy importante para prevenir a muchas otras personas que pueden estar en la misma situación".

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* El periodista Quique Badia de VICE News ha colaborado en este reportaje.

* Todos las personas entrevistadas han preferido no revelar su identidad para no ser identificadas. Algunos de ellos son docentes en centros de formación o Universidades. Hemos intentando contactar sin éxito con la directora Marta Soler antes de la rueda de prensa del día 13 de junio. También hemos intentado contactar con miembros de SAFO (grupo de mujeres). También intentamos entrevistar a Ramón Flecha, ex director y miembro de CREA. Pero esta ha sido su única respuesta vía mensaje privado de Twitter:

"Las calumnias anónimas contra las víctimas y contra quienes nos solidarizamos con ellas son lo que a nivel internacional se denomina acoso sexual de segundo orden. No colaboraré. Saludos, Ramón".