Fotografías de Gema Segura

'He estado con gente que mueve los hilos de España': al habla con La Veneno

Después de ocho años de tiras y aflojas con editoriales sale a la venta "Ni puta ni santa: las memorias de La Veneno". La primera edición ya se ha agotado antes de salir a la venta en tiendas.

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oct. 5 2016, 6:35am

Fotografías de Gema Segura

Al escribir sobre La Veneno, dan ganas de hacerlo desde esa benevolencia candorosa que usan las revistas del corazón para hablar de la nobleza. Porque La Veneno, a pesar de la adorable brusquedad, el cuerpo de animal salvaje y ese rostro extremo, es un ser mágico, dotado de una franqueza que apabulla y enternece hasta las lágrimas. En su mirada y sus gestos están contenidos un niño apedreado por las calles almerienses de Adra al grito de "Joselito maricón", un Míster Andalucía de infarto, la prostituta que reinó en el Parque del Oeste con una hoz en el bolso, el fenómeno televisivo y, sobre todo, una mujer intensa, rota en pedazos y vuelta a construir una y otra vez a golpe de bisturí, implantes y, sobre todo, una fuerza y un empuje vital infinitos.

Cristina, La Veneno, nos atiende sentada en un sofá de escay. El vestido de encaje verde —"lo tengo desde hace 20 años, ¿qué te parese?"— se le ciñe al cuerpo, rotundo y perfecto. Pide un whisky —"para entonarme, con esprai y una pajita". A ratos le tiembla la boca, a ratos le brillan los ojos: es un gran día para este mito de España. Tras ocho años de tiras y aflojas con editoriales, tras un largo tiempo de espera, sale a la venta Ni puta ni santa: las memorias de La Veneno, un libro escrito por una magistral Valeria Vegas, que tomó al pie de la letra las palabras de La Veneno cuando ella le dijo que debía escribir una autobiografía: "¿Y por qué no las escribes tú, que tienes estudios? ¿No ves que yo soy anarfabeta?".

Broadly: Hola Cristina. Tu libro aún no ha salido a la venta en tiendas y la primera edición ya se ha agotado solo con las compras online. ¿Cómo te sientes en este día tan especial?

La Veneno: No estoy nada nerviosa. Me siento muy feliz porque después de ocho años que hemos tardado, después de moverlo todo para sacar el libro, ya ha llegado el día. La gente se pensaba que era todo pitorreo, se pensaban que era un libro de tonterías y que por eso no lo quería sacar nadie. Pues mira, no. Ahí cuento cosas que no he contado en televisión, cosas que se va a quedar España con la boca abierta. Nombro a mucha gente importantísima de este país y de fuera, siempre con iniciales, para mantener el anonimato. Quien quiera saber todo esto, que se compre el libro.

Siendo sinceras, yo he sido más puta que las canastillas. No paraba, me lo comía todo

Tu libro se llama Ni puta ni santa. ¿Por qué ese título?

Pues porque estoy entre medias de esas dos cosas. Aunque bueno, siendo sinceras, yo he sido más puta que las canastillas. No paraba, me lo comía todo.

¿Cómo ha sido el proceso de escritura con Valeria Vegas?

A Valeria la conocí porque ella era fan total mía, y me buscó por toda Valencia hasta que me encontró. Venía a mi casa y escribía lo que yo le contaba con papel y bolígrafo, hasta que empezó a venir con una maquinita para grabar. Yo me ponía a hablar y hablar como una loca, y eso ha sido. Hemos tardado ocho años, porque nadie nos lo quería sacar, y al final lo ha sacado ella con inversión de un amigo.

La Veneno y Valeria Vegas en la presentación del libro. Foto de Gema Segura

¿Qué crees que aportará este libro a la gente que te sigue y te quiere?

Vais a llorar muchísimo, sobre todo con la parte de la niñez. Imaginaos a una madre que cuando llegas a casa del colegio con trece años te echa a la calle, no te da de comer... Me tenía que ir anca [a casa de] Gracia la sevillana, mi vecina, que en paz descanse, que era como mi madre. Me hacía los vestidos, me daba de comer... Mi madre siempre me odió, no sé por qué. Lo que he podido sufrir yo en ese pueblo de Adra, en Almería... Cada vez que me pongo a recordar eso, me acuerdo de muchas otras cosas que no están en el libro, y pienso: "Maricón, esto te da para otro libro".

No lo solté nunca en televisión, porque me daba vergüenza contar que yo llegué a comer de los contenedores de basura

Contando todo esto me he quitado un nudo, que tenía que soltarlo como fuera. No lo solté nunca en televisión, porque me daba vergüenza contar que yo llegué a comer de los contenedores de basura. Pero mira, aquí estoy. La imagen que tiene de mí la gente va a cambiar mucho con este libro. Se van a preguntar: "¿Esta mujer cómo ha podido sobrevivir, con lo que ha sufrido?".

En el libro hay muchos nombres que no se dicen, mucha gente a la que te refieres con iniciales.

Pues sí. No es por miedo a que me denuncien, es por miedo a que me maten. Yo he estado con gente muy importante, gente que mueve los hilos de España. Incluso en un momento me propusieron ponerme un microchip en casa para grabar toda la gente con la que follaba, porque era gente importante. Me pagaban muchísimo, pero luego me tenía que salir de España y no volver más, y eso yo no lo quería.

¿Cuál es el recuerdo más feliz que está plasmado en tu libro?

El recuerdo más feliz es cuando trabajaba de prostituta. Era muy, muy, muy feliz. Tenía veintipocos añitos y era un bellezón, no como ahora, que estoy machacada. La gente me paraba en los coches y me decía: "Te pareces a la Raquel Welch". Yo no tenía ni idea de quién era esa, hasta que me dijeron: "Maricón, te están comparando con el cuerpo 10 del mundo". Y yo pensé: "Pues mira, sí que me parezco". También me comparaban con la guapa de Thelma y Louise, con Elle MacPherson, Brigitte Bardot, Ursula Andrews, con Marilyn Monroe... con todas.

Aquí en Madrid podía hacer dos millones de pesetas en una hora. A mí me cogían en coche hombres multimillonarios. Yo iba vestida como una reina, siempre limpia, no como compañeras que iban un año entero con el mismo vestido. Todo el mundo me decía, y me dice, que tengo un cuerpazo. A mí no me impacta, porque estoy acostumbrada a vérmelo. Yo me veo un cuerpo normal. Pero si la gente me lo dice pues será verdad. Ya desde que era chico, con trece años, tenía este cuerpo. Los chicos de mi pueblo me veían de espaldas en la playa y decían: "Hostia, que peaso tía". Me giraba y decían: "¡Pero si es el maricón de Joselito!". Fui Míster Andalucía, en Marbella, en la discoteca Pepe. Llegué a ser modelo. No modelo de alto standing, pero sí modelo de pueblo.

Compré una hoz y me la llevé en el bolso. Les dije: "La que tenga coño, que se meta conmigo. Que se lo reviento todo con esta hoz". No había coño que se metiera conmigo

Cuando llegué al Parque del Oeste a trabajar, era la Elle MacPherson total. Las travestis veían la cabalgata de coches que me venía a ver, y me querían echar. Así que fui a mi pueblo, en Almería, compré una hoz y me la llevé en el bolso. Les dije: "La que tenga coño, que se meta conmigo. Que se lo reviento todo con esta hoz". No había coño que se metiera conmigo. Además, a la que mandaba en el Parque del Oeste, la Manola, que en paz descanse, yo cogí y le pegué un palizón. Me dijo: "Te has hecho respetar". Y ya más nunca se metieron conmigo.

"Normal que todas me tuvieran envidia. Hasta en pleno invierno trabajaba en bragas".

¿Dónde crees que está tu secreto para que la gente siempre se fije en ti y que esto siga pasando a lo largo de los años?

Yo tengo un talismán, que son los ojos. Miro a un hombre y me lo traigo. Ese poder no lo he perdido. Los hombres me decían que tengo una mirada muy brillante y muy penetrante. Y yo, como soy inculta, que no sé manejar ni un interné, ni hacer la "o" con un canuto, digo "pues será verdad". A mí hay hombres que me pagaban solamente por mirarles. Se corrían solo con mi mirada. También me han pagado por caminar, solo caminar. Porque, si te fijas, tengo un andar que no lo tiene nadie, me lo ha dado Dios; es provocativo, sexy y a la misma vez elegante. Eso a los hombres les pone el canuto retieso.

¿Cómo recuerdas tus inicios en televisión?

Para saberlo todo te tienes que leer el libro, pero lo recuerdo como una época muy bonita. Yo le agradezco mucho a Pepe Navarro, pero él también me tiene que agradecer a mí, que gracias a mí ha ganado millones y millones. Yo subía las audiencias lo que no está escrito. Fui la primera transexual española famosa. Me divertía mucho, porque a Pepe Navarro lo tenía dominado. Él siempre me dijo que, si yo hubiera sido una mujer biológica, habría sido la madre de sus hijos. Y yo me habría casado. En aquel entonces Pepe Navarro estaba guapo. Ahora se ha hecho un injerto de pelo y parece del heavy metal.

Yo he estado con gente muy importante, gente que mueve los hilos de España.

¿Te has sentido alguna vez un modelo para las transexuales de España?

Si te digo la verdad, a mí no me han tenido esas más que envidia. Si pudieran matarme, me mataban. Y conmigo, si te pones a malas, ahí es cuando me convierto en La Veneno. Tengo genio, y además, tengo que comer.

En la época del Parque del Oeste me tenía que hacer respetar. Yo no era un transformista como algunas; ya tenía dos tetas como dos carretas y no tenía yo la culpa de tener una cabalgata de coches como de aquí a Albacete. Me operé las tetas el 1 de abril del 95 en una clínica que no diré el nombre. Era la clínica Isadora de aquí de Madrid. Me operó uno que no era cirujano, que cogía los implantes que quitaba, los hervía y se los ponía a otra, para ahorrar, el muy joputa. Ahora está a un puntico de irse a la cárcel, por mentiroso. Me hizo muchos destrozos en el pecho ese hombre. Pero bueno, me arreglé las tetas hace un año, por eso tengo las tetas muy bonitas, y no quiero volver al quirófano, que ya me he operado 25 veces. Yo lo único que tengo operado son las tetas y el labio de abajo, que me lo puse para mamarla; todo lo demás es natural. Me da miedo hacerme los pómulos, porque tengo amigas que se los pusieron y parece que llevan dos melocotones.

Foto de Gema Segura

Con el colectivo LGTB tampoco hago yo buenas migas. A mí nadie de esa gente me ha dado nada. El pecho me lo he pagado yo trabajando de prostituta. Al principio se metían conmigo y me decían la Lola Gaos, como llamándome fea. Yo dije: "Tú verás que se va a dar la vuelta la tortilla". Y mira, se dio la vuelta y se requemó. Ahora me va muy bien.

¿Cómo estás actualmente? ¿Eres feliz?

Mis últimos años en televisión, en Sálvame, han sido muy alegres. Estoy muy feliz. Me quedo con la boca abierta cuando vienen niños pequeñísimos emocionados a hablar conmigo. "¡Mamá, mamá, la Veneno!". Y yo les digo: "Pero niño, ¿de qué me conoces tú, si eres tan pequeño que aún estás —con perdón— metío en los huevos de tu padre?". Las madres me dicen que los niños están todos los días enganchados en interné mirándome.

Últimamente estoy un poco bajita de tono, porque con mi pareja actual no estoy bien. Te digo una exclusiva: le quedan dos Informes Semanales y lo echo a la calle.

Pero mira, tanta gente que me ha deseado la muerte, que van diciendo que tengo sida... Así te lo digo: Yo el sida lo tengo en las pelotas del coño. ¡Digo!