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'Godless': el crudo western de Netflix sobre una ciudad sin hombres

Merritt Wever, la estrella de la nueva serie de Netflix, nos habla sobre cómo es interpretar a una tía dura en una ciudad gobernada por mujeres y sobre por qué hay que desconfiar de los hombres en Hollywood.

PorKristen Yoonsoo Kimtraducido por Eva Cañada

Fotos cortesía de Netflix

Los westerns siempre han sido un género dominado por los hombres, pero esta categoría clásica de Hollywood también ha tenido siempre fans entre las mujeres y ha dejado espacio para personajes femeninos de gran fortaleza. Ahora, Godless —una serie de Netflix desarrollada por Scott Frank y estrenada el pasado 22 de noviembre— toma el western clásico y lo eleva con un reparto de mujeres duras, incluyendo a Michelle Dockery y a Merritt Wever.

Gran parte de la serie se desarrolla en La Belle, Nuevo México, una ciudad gobernada y habitada por mujeres. Pero cuando el famoso criminal Frank Griffin (interpretado por Jeff Daniels) y su banda de forajidos se dirigen hacia La Belle en busca de un joven llamado Roy (Jack O'Connell), está en manos de esta ciudad de mujeres "defenderse de la banda de asesinos en una frontera del oeste sin ley".

Broadly habló con Merritt Wever, que interpreta a Mary Agnes, una viuda de La Belle que no teme empuñar un arma. Wever nos habló de los retos que supone interpretar a una mujer dura en la pantalla y desarrollar una armadura en respuesta al interminable bombardeo de noticias descorazonadoras.

Esta entrevista ha sido editada y condensada por motivos de claridad.

Broadly: Me encantaría que me contaras cómo llegó hasta ti el papel de Mary, qué es lo que más te gusta de él y por qué querías interpretarlo
Merrit Wever: Simplemente me lo ofrecieron directamente en lugar de hacer que me presentara a una audición y eso me puso bastante nerviosa, porque siempre me preocupa aparecer, abrir la boca y que digan, "Oh, no. Eso no es lo que teníamos pensado en absoluto", ¿sabes? Pero yo sabía que era un papel realmente bueno.

Me llegó en forma de largometraje, creo que [Scott Frank] llevaba un tiempo queriendo hacer esto en forma de película y después lo amplió hasta convertirlo en una mini serie de siete episodios. Yo sabía que [el de Mary] era un buen papel, pero no leí el guion completo hasta un par de meses después de eso. ¡Todavía no sé muy bien por qué pensaron en mí para interpretar ese personaje! Sobre el papel, [Mary] parece tan... Es dura y fuerte, y yo no me sentía dura ni fuerte cuando lo rodábamos. Me preocupaba un poco no resultar demasiado creíble y creo que estuve preocupada por eso durante todo el rodaje. De modo que me apoyé en todas las formas en que ella no era tan dura, o se mostraba vulnerable o a la defensiva. Traté de encontrar distintos matices de lo que sea que signifique "dura".

Hay una especie de fortaleza serena en ella que disfruté mucho viendo. No es la caricatura de una superheroína, ni el tipo de mujer que parece capaz de darte una paliza a la mínima de cambio. Eso me gusta.
Es bastante compleja, muchas gracias.

Obviamente, los westerns son un género estereotipadamente masculino, como un club exclusivamente de chicos.
Creo que esa es probablemente la razón por la que nunca he visto ninguno, sinceramente. Simplemente no me atraen... Pero entiendo cuál es el atractivo del género, de verdad que sí. Lo entiendo y sin duda tiene cabida para un montón de cosas dentro de él.

Tengo la sensación de que existe cierto interés en modernizar el género del western . Incluso el año pasado, ya sabes, películas como Comanchería o El valle de la venganza son variaciones de este género tan clásico y a mí en concreto me gusta que en este caso se trate de una ciudad llena de mujeres, es una idea buenísima.
Lo sé, es una idea fantástica. Una ciudad llena de mujeres. Es algo post apocalíptico, post trágico... Estaba pensando en eso esta mañana y no estoy segura de si es cierto o no, pero cuando leí el guion recuerdo que había una gran diferencia entre Mary Agnes y las demás mujeres de la ciudad, especialmente Charlotte, interpretada por Samantha Soule. Creo que daba la sensación de que estas otras mujeres eran de algún modo más frívolas, menos realistas con respecto a la situación tan grave que están viviendo y más propensas a pensar que si entran hombres en la ciudad serán capaces de salvarlas o algo así. Que si dejamos que esos tíos tomen el control de la mina todos nuestros problemas se resolverán.

Antes de empezar a ver Godless y basándome en su presentación, casi parecía una serie acerca de cómo los hombres lo echan todo a perder. El personaje de Jeff Daniels trae una especie de tormenta de violencia y venganza consigo. ¿Es así como se te presentó a ti también?
¿Que se trata de un western sobre cómo los hombres lo estropean todo? No lo había pensado de ese modo... No les veo como personajes que estropeen o dañen nada. Pero hay que tener en cuenta el contexto de la época en que se ambienta la serie y que los personajes masculinos son hombres de su tiempo.

Creo que la muerte de todos los hombres es obviamente algo horrible y trágico, pero también lo veo como una oportunidad para las mujeres de esta ciudad. Bueno, Mary Agnes lo ve como una oportunidad económica, de conseguir algo de poder, de encontrar una forma de que la ciudad sobreviva financieramente sin entregar el control económico y financiero. Creo que sabe lo importante que es eso.

Quizá eso es lo que quería decir antes sobre cómo cuando leí el guion vi que [Mary] estaba luchando contra la idea de que esos hombres entren en la ciudad y se ocupen de sus problemas. En primer lugar, eso no va a suceder. Eso nunca sucede, no confíes en ellos. Pero creo que esa no era la idea cuando empezamos con el grueso del rodaje.

Has hablado de trabajar con Scott, pero Steven Soderbergh es también productor ejecutivo de Godless . ¿Has hablado con él alguna vez o se ha presentado en el rodaje?
No, no he coincidido con él ni hemos hablado nunca. Pero disfruté mucho [trabajando] con Scott, es una persona adorable. Me doy cuenta de que a veces... Estoy intentando encontrar una forma agradable de decir esto, pero a menudo estoy esperando de algún modo el desastre, la catástrofe, ¿sabes? A veces me cuesta mucho confiar en los hombres que ocupan puestos de poder. Y en ocasiones estoy esperando a que pase algo malo, aunque nunca suceda.

Ya... Estoy de acuerdo, creo que es bueno ser precavida en ese sentido.
Bueno, no sé. Resulta agotador tener las antenas puestas todo el tiempo. Y no siempre es justo, no siempre se lo merecen, ¿sabes?

Yo estoy agotada de leer noticias todos los días acerca de un nuevo tío en la industria del entretenimiento que es un completo gilipollas.
Puedes llegar a endurecerte un poco. Cada persona tiene su propia experiencia, sea la que sea. Al final acabas caminando por ahí con la armadura puesta, como un puercoespín con las púas en alto.

Creo que es comprensible. No sé, leyendo todas esas noticias últimamente, las siento dentro de la cabeza, las siento en el cuerpo, pensando que tuve una audición hace poco. Entré en la sala y me di cuenta ―a ver, fue una respuesta completamente desvinculada de la situación en la que estaba, de la sala en la que me encontraba, de las personas que estaban en ella—, pero entré y, bueno, llevaba unos putos tacones y llevaba maquillaje y de repente me di cuenta: estoy cansada de entrar en salas toda arreglada, pidiendo permiso a los hombres, necesitando su aceptación verbal para poder hacer mi trabajo.

Pero una vez más, aquello estaba completamente desvinculado de la situación real en la que me encontraba. Creo que eso forma parte de la profesión de actor, de alguna forma extraña. No puedes hacer tu trabajo sin que otra persona te dé permiso. Gran parte del tiempo es una paja mental. Esa sensación a menudo se vincula con la experiencia de ser una mujer y ser constantemente juzgada por tu apariencia, que te digan qué es aceptable y cómo es aceptable que te comportes y qué papel es aceptable que interpretes en una obra y todo eso. La experiencia de ser actriz y también de ser una mujer en esta industria. Ya sabes, todas esas cosas pueden superponerse, empeoran y acaban desembocando en que de repente te hartes del proceso de las audiciones y de entrar en las salas para... No sé, creo que alguien en cierta ocasión lo llamó "ponerse en fila para el concurso de mises".