Photo by Lumina via Stocksy

'Es una orientación válida': mujeres asexuales cuentan cómo salieron del armario

La mayoría conocemos a alguien que ha declarado ser gay, o bisexual, o incluso trans. Pero de la asexualidad se sabe mucho menos, incluyendo cómo es contar a tus amigos y familiares que te identificas de ese modo. Tres mujeres describen aquí las...

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21 marzo 2017, 3:55pm

Photo by Lumina via Stocksy

Nege afirma que sus amigos y familiares siempre supieron que había algo "diferente" en ella.

"Nunca mantenía relaciones normales y nunca llevaba a ninguna pareja a casa a conocer a mi familia", dice esta canadiense de 33 años.

Hace algunos años empezó a considerar sus inclinaciones ―o su falta de ellas― más detenidamente. ¿Por qué se mostraba tan profundamente desinteresada por el sexo y las relaciones? Tenía unas cuantas teorías, desde la baja autoestima, la actitud negativa y la vergüenza que sentía hacia su cuerpo, hasta establecer estándares "irrazonablemente elevados" para sus parejas. "La gente me decía que ninguna de aquellas excusas era válida, que yo era deseable y ellos me deseaban", afirma.

Convencida de que tenía que haber una razón subyacente, Nege meditó sobre aquello durante un año antes de encontrar en internet información sobre la asexualidad. Podo después comenzó a identificarse como asexual. Empezó a compartir este hecho con sus amigos y, aunque recibió algún que otro encogimiento de hombros y alguna cara de indiferencia, sus personas más cercanas la apoyaron mucho.

"Quizá se sintieron confusos por el concepto, pero en absoluto impactados o heridos por la realidad. Ya me habían aceptado tal y como soy", indica.

Desde aquellas conversaciones iniciales, el tema de la asexualidad de Nege no ha vuelto a surgir. "Es una ventaja con respecto a tener 'una' orientación: el tema no sale con frecuencia porque no tengo una pareja que represente mi orientación en un entorno social. He sido muy firme con respecto a mantenerme soltera, porque también soy arromántica [una persona que experimenta muy poca o ninguna atracción romántica hacia los demás].

"Mi independencia y mi soltería son una parte de mí que mis amigos y familiares tienen que querer y aceptar".

Pero el proceso de "salir del armario" no siempre es tan fácil para los asexuales. A muchas personas, especialmente adolescentes y adultos jóvenes, se les dice que su identidad es "solo una fase", o que "solo necesitan encontrar a la persona adecuada", dice Nege. Y añade que simplemente ese no es el caso, porque "la asexualidad es una orientación válida que sigue siendo constante en las largas y felices vidas de muchas personas".

"Es como el pastel de chocolate", explica Chelsea, una estudiante universitaria de Nueva Zelanda. "A mí no me gusta el pastel de chocolate. Puedo ver una porción y pensar qué buena pinta, pero sé que si le doy un mordisco no lo voy a disfrutar".

Con 24 años de edad, la experiencia de asexualidad de Chelsea se manifiesta de tal modo que puede encontrar personas estéticamente atractivas y sentirse atraída por su personalidad, pero nunca desea físicamente tener sexo con ellas. Como estudiante de literatura y cultura popular, inicialmente tenía algunas ideas preconcebidas en torno a la asexualidad basadas en personajes de cine y televisión como Sheldon Cooper, de The Big Bang Theory.

En 2012 Chelsea empezó a juguetear con el término, dejándolo caer en broma en las conversaciones con su familia. "No tuvieron ninguna reacción porque no comprendían realmente lo que significaba", recuerda, suponiendo en retrospectiva que ellos pensaban que ya se le pasaría.

"Pasé unos cuantos años yendo en círculos: me presentaban a alguien y me esforzaba en conocerle mejor, esperando que surgiera una atracción. Por supuesto, eso nunca pasó", afirma. "Una noche había quedado para tener una cita, pero no tenía ninguna gana de ir. Estaba luchando contra la depresión y la ansiedad por aquella época. Me puse a llorar entre los brazos de mi madre, diciendo 'No quiero ir a esa cita. El tío no me atrae en absoluto'".

"Ella [me] dijo, 'A lo mejor necesitas conocer a otra persona'".

"Yo dije, 'No, simplemente es que no me atraen los tíos'".

"Ella dijo, 'Ah, ¿te atraen las chicas?'".

"Y yo dije, 'No, ¡debería habértelo dicho hace mucho tiempo!'", recuerda Chelsea.

A principios del año pasado, Chelsea estaba comiendo con su madre y su hermana cuando su madre le preguntó, "Entonces... ¿de verdad crees que eres asexual?". Las compuertas se abrieron. "Tuvimos una conversación realmente intensa", afirma Chelsea. "Sentían curiosidad y me aceptaron, lo cual fue muy agradable. Quizá siguen sin entenderlo del todo, pero eso es porque ellas no lo han vivido. No está basado en ninguna emoción negativa".

"La gente tiene la idea de que las identidades asexuales son algo muy singular, [pero] ser asexual puede incluir multitud de identidades. Puedes ser gay y asexual. Puedes ser hetero y asexual. Puedes ser bi, puedes ser pan... Porque no toda la atracción es sexual. Sin duda creo que debería hablarse más de este tema, especialmente en términos de representación".

"La gente se enteró cuando hice mi monólogo", dice Nikki, de 40 años de edad. "La gente veía el título, Asexual Healing, y pensaba que solo era un juego de palabras con el título de la famosa canción. No se daban cuenta de que realmente trataba sobre mi sexualidad".

Nikki ―actriz, escritora y crítica nacida en Australia― creó su espectáculo como forma de evitar la incomodidad de las conversaciones a corazón abierto. "Si vienes a ver mi monólogo, esperas que hable durante una hora. Ese es el trato", dice entre risas.

Nikki escuchó por primera vez la palabra "asexual" en una entrevista con la cómica y activista Janeane Garofalo. Y una rápida búsqueda en Google reveló un mar de sitios web y blogs sobre el tema. Con treinta y tantos años por aquella época, Nikki siempre había sido consciente de su asexualidad pero nunca había oído el término para designarla. "Tan pronto como me di cuenta de que aquello existía", afirma hoy, "supe que esa era yo".

Anteriormente había mantenido una relación prolongada. Tras separarse de su pareja, Nikki no volvió a tener ninguna cita y aquello la hacía sentir muy culpable. "Tenía la sensación de que debía hacer algo, aunque no quería", recuerda Nikki. "¿Sabes esa sensación cuando hay algo que tienes que hacer? Como pagar una factura o un trabajo para la universidad... Así me sentía yo. No he tenido sexo con nadie en un par de años. ¿No debería estar teniéndolo?".

"Cuando encontré la palabra 'asexual', toda la culpa se disipó. Podía ser feliz tal como era".

Primero habló de su nueva identificación con otras personas asexuales en tumblr y después con sus compañeros de piso. "Hay algo muy importante en revelar tu identidad a la gente más cercana", afirma. "Cuando conocen este dato personal sobre ti, ya siempre lo sabrán. Fue una gran revelación para mi expareja; una revelación positiva pero muy emotiva. Ella comprendió mejor nuestra relación cuando lo supo. Dijo que era de hecho una revelación más grande que decirle que era trans". Saber que no necesitaba sexo ni afecto completó el rompecabezas de la fragmentada relación que habían mantenido. Ahora, son más amigas que nunca.

Nikki no se arrepiente de haber probado el sexo o la vida de pareja y lo compara con "cuando has leído un libro que ya no quieres volver a leer. Al menos ya sé lo que hay ahí". Y vincularse a la comunidad asexual, tanto online como en la vida real, ha sido una experiencia muy positiva. Participó en el desfile del orgullo Midsumma de Melbourne este año con el contingente asexual. "Hacer esas cosas es bueno para mí", indica Nikki. "Es dar un paso hacia ser completamente quien eres".

"He salido tres veces del armario: como bi, como trans y como asexual, y las tres han sido experiencias muy diferentes. Conocía las identidades trans cuando era pequeña, aunque nunca se lo dije a nadie. Pero nunca conocí la existencia de la asexualidad. Cuando me enteré, salí del armario como una exhalación. ¡Bang!".