Por qué recibir azotes y que te aten te hace sentir como si estuvieras colocada

Investigadores científicos y dominatrix profesionales nos hablan sobre los factores neuroquímicos que hacen que practicar BDSM sea tan agradable.

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06 junio 2017, 8:30am

No se puede negar que comprender cómo funciona el cuerpo humano puede desembocar en una sesión de sexo intenso. Después de todo, por mucho que suene a cliché, el cerebro es la mayor zona erógena y el caso del BDSM no es diferente.

Puede conjurar imágenes de bondage, disciplina, sadomasoquismo, dominación y sumisión, pero muchas de las personas que practican BDSM atribuyen el agradable dolor de su fetiche a la inyección de endorfinas que acompaña a la realización de sus fantasías. Incluso existe una palabra para describir el estado de la mente y el cuerpo de los sumisos durante y después de un juego de perversión consentida: "subespacio", a menudo descrito como una sensación de "flotar" o "volar".

"Para todos nosotros, las endorfinas se vinculan a los receptores de opiáceos que naturalmente alivian el dolor", explica Maitresse Madeline Marlowe, dominatrix profesional que también trabaja como actriz y directora en Kink.com, una destacada productora de contenidos BDSM. "Dado que los juegos BDSM pueden incluir intercambios de poder y acciones masoquistas, las endorfinas son uno de los neurotransmisores que se producen con mayor frecuencia".

Si nos remontamos a 1987, el Dr. Geoff Mains, activista a favor del sadomasoquismo y escritor, lanzó la hipótesis de que la actividad BDSM estimulaba la liberación de endorfinas, pero los científicos todavía no han encontrado todavía la relación exacta entre los neuroquímicos y el sadomasoquismo. Sin embargo, el subespacio existe: el Dr. Brad Sagarin, fundador del equipo de investigación Science of BDSM y profesor de psicología social y evolutiva en la Universidad del Norte de Illinois, lo ha comparado con el subidón que experimentan los corredores, esa sensación de euforia y de aumento de la tolerancia al dolor que sienten algunas personas después de una carrera larga. Excepto, obviamente, que el primero se produce por la reverberación del asfalto bajo tus pies y el otro por un látigo que chasquea en el aire.

En un estudio llevado a cabo en 2009 y titulado Hormonal Changes and Couple Bonding in Consensual Sadomasochistic Activity (Cambios hormonales y vínculos de pareja en las actividades sadomasoquistas consentidas), el Dr. Sagarin descubrió que los niveles de cortisol se incrementan en los sumisos y se reducen en los dominantes en el transcurso de la actividad. Este efecto se repitió en los estudios posteriores del equipo de investigación: un estudio preliminar realizado en 2016 que medía la funcionalidad ejecutiva del cerebro (es decir, el control básico de nuestros pensamientos, emociones y acciones) tras participar en actividades BDSM y otro que descubrió que los participantes en el ritual extremo de BDSM conocido como Danza de las Almas (que incluye perforaciones temporales de la piel con pesos o ganchos) mostraban incrementos en sus niveles de cortisol a lo largo del ritual.

"Al igual que sucede con muchas otras experiencias potencialmente estresantes o extremas (por ejemplo hacer parapente o caminar sobre brasas), los cuerpos de las personas reaccionan a ese estrés cuando realizan actos de BDSM", explicó a Broadly Kathryn Klement, investigadora de Science of BDSM. "Interpretamos estos resultados de los niveles de cortisol de forma que cuando las personas participan en juegos de BDSM (como receptores de las sensaciones) o en rituales extremos, sus cuerpos liberan una hormona normalmente asociada al estrés. Sin embargo, también hemos descubierto que las personas indican subjetivamente que su estrés psicológico desciende, de modo que existe una desconexión entre lo que está experimentando el cuerpo y lo que percibe el individuo".

Para su estudio de 2016 sobre la funcionalidad cerebral, Klemen admite que el equipo no midió directamente la actividad cerebral ("Eso exigiría utilizar un IRMf, que resultaría difícil de incorporar a una sesión de BDSM"). En lugar de ello, hicieron que los participantes cumplimentaran un test de Stroop ―una evaluación neuropsicológica comúnmente utilizada para detectar daños cerebrales― antes y después de la sesión. "Los sumisos obtuvieron resultados mucho peores en esta medición tras la sesión, mientras que los dominantes no mostraron diferencia alguna", indica Klement.

A partir del estudio dedujeron que los cambios en la funcionalidad ejecutiva eran resultado de que el cerebro redirigiera el flujo sanguíneo desde funciones de orden superior hasta funciones de orden inferior. En un artículo del Guardian, el Dr. Sagarin reveló que esta "deficiencia temporal de la función ejecutiva del cerebro" venía con frecuencia acompañada de "la sensación de flotar, una gran paz, una percepción distorsionada del tiempo y la sensación de vivir el aquí y el ahora".
"Interpretamos estos cambios como prueba de la existencia del subespacio, un estado alterado de la conciencia que las personas que reciben sensaciones (los sumisos) pueden experimentar", afirma Klement.

Pero, ¿qué sucede con el subespacio psicológico que sienten quienes experimentan juegos no físicos, como la humillación, interpretar el papel de una mascota y otros fetiches? Según Marlowe, aquí es donde resulta útil la psicología conductual.

"El toquecito en la bota es un estímulo neutro emparejado con el estímulo no condicionado de limpiar la bota con la lengua. Es una respuesta aprendida"

"En el contexto de la humillación y el juego de mascotas, el condicionamiento clásico y el operativo juegan un enorme papel en cuanto a cómo se realizan estos tipos de fetiches. El condicionamiento clásico, célebre gracias al experimento del perro de Pavlov, implica utilizar una señal antes de un reflejo", explica Marlowe. "Pensemos por ejemplo en una situación en la que una dominatrix y un sumiso están disfrutando del juego del perrito. La dominatrix puede presentar una señal dando un toque con el dedo a su bota, que desemboca en el privilegio de que el perrito le limpie la bota con la lengua. El toquecito en la bota es un estímulo neutro emparejado con el estímulo no condicionado de limpiar la bota con la lengua. Es una respuesta aprendida".

El condicionamiento operativo, por el contrario, implica el refuerzo o el castigo tras un comportamiento. "En el contexto de la humillación, puede utilizarse para castigar y después reforzar un comportamiento hasta que se hace bien. Digamos por ejemplo que aparece un sumiso para que la dominatrix le introduzca un vibrador por el culo. Él ha tomado la decisión de no afeitarse la puerta trasera a pesar de que la dominatrix prefiere que el agujero esté afeitado para penetrarlo. En lugar de obtener la sesión de sus sueños, es humillado por su dominatrix. Te garantizo que la próxima vez que venga a jugar, tendrá el culo suave como el de un bebé. Y cuando el sumiso recibe por fin la sesión de pegging de sus sueños, eso refuerza la decisión voluntaria de afeitarse".

Snow Mercy, dominatrix profesional con un doctorado en bioquímica, ha realizado una encuesta basada en investigaciones controladas por otros expertos y, aparte del estudio del Dr. Sagarin, afirma que existe una gran escasez de literatura académica y datos empíricos sobre la relación entre la biopsicología y el BDSM.

"No puedo decir que haya utilizado la ciencia de las sustancias neuroquímicas para crear un contexto más exhaustivo, pero me encanta estudiar la ciencia del BDSM", afirma. "Encuentro que la investigación sobre el BDSM es un campo relativamente nuevo. No se han publicado otros estudios que muestren la relación entre el BDSM y los factores neuroquímicos, por lo que yo sé".

De hecho, la mayoría de estudios académicos modernos sobre BDSM están lejos de centrarse en cuestionar y desacreditar su asociación con la psicopatología. Por el contrario, uno de los primeros libros de referencia sobre comportamientos y relaciones sadomasoquistas, Psychopathia Sexualis, escrito por Richard von Krafft-Ebing en 1886, califica la práctica y a quienes la practican como patológicos, tendencia que continuó en el campo de la psiquiatría bajo Sigmund Freud y otros eminentes psiquiatras de su tiempo.

En 2006, los resultados de un proyecto de investigación llevado a cabo por la Dra. Pamela Connolly en el que participaron 32 personas que practicaban BDSM conjeturaron que "aunque la literatura psicoanalítica sugiere que deberían aparecer niveles elevados de determinados tipos de psicopatología entre quienes practican BDSM, este estudio no mostró elevados niveles generalizados de psicopatologías en medidas psicométricas de depresión, ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo, sadismo psicológico, masoquismo psicológico o TEPT".

Los hallazgos de Connolly se vieron reforzados por un estudio holandés llevado a cabo en 2016 entre 902 personas con "desviaciones" sexuales y publicado en el Journal of Sexual Medicine (Diario de medicina sexual), que concluyó que quienes practicaban BDSM eran "menos neuróticos, más extrovertidos y más conscientes" que los 434 encuestados restantes del control. Eso es prueba de que el BDSM conduce a características psicológicas más favorables.

¿Se fijarán ahora los académicos en la psicología y bioquímica particulares que se produce durante las sesiones? Klement afirma que su equipo de investigación sin duda está interesado en centrarse en la oxitocina en base a su trabajo previo, "que indica que las parejas que practican BDSM experimentan una mayor cercanía en su relación durante las sesiones". Es posible que también se vayan a realizar estudios futuros sobre el papel que desempeñan las endorfinas en relación con el subespacio y el BDSM en general. "No hemos explorado estas sustancias en relación con el BDSM, así que no podemos hacer comentarios. Sin embargo, es posible que los cambios en estas sustancias químicas tengan que ver con que los sumisos experimenten el subespacio", indica.
Mercy sin duda espera que se realicen futuras investigaciones sobre la relación entre la actividad cerebral y las actividades sadomasoquistas. "Con la eliminación del estigma en torno al BDSM", afirma, "espero ver más estudios sobre la fisiología de esta práctica".