La artista Deborah de Robertis habla sobre escandalizar al mundo del arte

La artista de performances nudistas fue arrestada y encarcelada durante dos días tras desnudarse frente al “Olympia” de Manet en el Musée d’Orsay de París. Hablamos con ella sobre protestas feministas, escándalos públicos y el arte de desnudarse frente...

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ene. 26 2016, 10:10am

Deborah de Robertis. All photos courtesy of subject

Independientemente de lo liberales que pensamos que son y la cantidad de apoyo que creemos que brindan a las artes los franceses, sigue siendo ilegal desnudarse en una galería de arte pública, tal y como le recordaron a la artista de performances luxemburguesa Deborah de Robertis hace unos días. Hace dos años, expuso tranquilamente su vagina frente al famoso cuadro de Gustave Courbet El origen del mundo, e inmediatamente la echaron de la prestigiosa galería, el Musée d'Orsay, dejando al mundo del arte la tarea de dilucidar si se trataba de arte o tan solo de una vagina. O de ambos.

Su performance hace unos días dio un paso más allá. Esta vez fue al mismo museo para posar como imitación en la vida real del Olympia de Edouard Manet. Los directores del museo llamaron inmediatamente a la policía y la artista pasó dos días en prisión por escándalo público.

Aunque la opinión pública naturalmente estará dividida, sin duda está más allá de todo debate que el arte de Robertis es inmensamente ameno, llama a la reflexión, es divertido y ofrece un muy necesario cambio para la rancia escena artística moderna que impera actualmente. ¿Quién sabe cuál será su siguiente paso? ¿Se masturbará mirando un Monet? ¿Se meará sobre un Picasso?

Hablé con ella cuando terminó la edición de la película sobre su performance en París para que me contara cómo es desnudarse frente a turistas y obras de arte de valor incalculable.

Broadly: Las imágenes de tu performance en vivo imitando el Olympia todavía no se han publicado en los medios. ¿Podrías describir exactamente cómo recreaste el cuadro, para que podamos visualizarlo? ¿Estabas tumbada en una chaise longue con una criada trayéndote flores y un gato a tus pies?
Tenía el ramo de flores de Olympia y llevaba su collar y una peluca similar a su cabello. Llevaba zapatos brillantes como referencia contemporánea y usé una cámara GoPro para simbolizar a Olympia dirigiendo su primera película. La idea principal era que la directora descendiera para recibir el ramo de flores, que en el cuadro es ofrecido por una criada. Lo que no quería para nada era imitar el cuadro al milímetro, sino revertir las relaciones de poder incluidas en la pintura y en la institución misma.

Deborah de Robertis en el Musée d'Orsay, a punto de comenzar su performance.

¿Cuánto te costó ponerte en la posición correcta? ¿Te desnudaste ahí mismo, en la sala del museo?
Cuando llegué, algunos de los actores (artistas a los que había invitado para la performance) ya llevaban una hora allí. La sala estaba llena y se notaba una cantidad extraordinaria de tensión. Los guardas me reconocieron y me siguieron al interior del museo. Debían de haber recibido instrucciones, porque llamé el día anterior para concertar una cita frente al cuadro y así generar un cara a cara e invertir las relaciones de poder preconcebidas. Debería señalar que escribí una carta abierta al director del museo en la que le pedía que aceptara mi performance urgentemente. También es importante reconocer que la performance de la que estoy hablando no consistía en que yo me desnudara, sino más bien en colocar una cámara GoPro en la frente de Olympia y, al hacerlo, convertirme en el modelo de una actriz contemporánea.

"Olympia", de Edouard Manet, 1863. Imagen vía Wikimedia Commons

He leído que los guardas de seguridad clausuraron la sala y que a ti te arrestaron, algo que tu abogado describió como "un mensaje profundamente negativo". ¿Qué reacción te habría gustado obtener de los guardas, del museo, de la policía y del público en un escenario ideal?
Me gusta mucho tu pregunta porque, al hablar sobre la situación, enfatizas un aspecto muy importante de mi concepción de la performance. No contaba con el "escenario ideal", pero tenía que realizar un acto que, en este caso, consistía en enfrentarme a la institución implicando al director mismo.

En segundo lugar, el acto consistía, por supuesto, en la filmación desde el punto de vista de Olympia (a quien yo encarnaba) y en la creación de un registro de la interacción cara a cara que finalmente terminó con una especie de equilibrio de poderes entre la modelo desnuda y los guardas. En un escenario ideal, los guardas habrían protegido mi cuerpo desnudo del mismo modo que protegen el cuadro. El papel de los guardas y de las autoridades del museo es proteger a los artistas y a los militantes que emplean sus cuerpos para llevar el arte a la vida, y no impedirles su labor. Esto es lo que pedía del director, tanto de modo figurativo como literal, en aquella carta abierta.

Grabación con GoPro de Robertis leyendo una carta abierta a la galería.

¿Tu trabajo es una declaración feminista (del mismo modo que las activistas de Femen realizan protestas estando desnudas), o se trata de una declaración en contra de la censura que sugiere que la sexualidad debería liberalizarse y presenta la desnudez en público como una forma anarquista de lograrlo? ¿O quizá sencillamente es tu forma de hacer arte y de poner a prueba la sensibilidad del mundo del arte?
En pocas palabras, creo que la desnudez que exhibo es pública. Pienso que no hay ningún tipo de transgresión y que la institución debería haber accedido simbólicamente a revertir sus políticas para permitirme llevar a cabo mi performance. Era una oportunidad para el Musée d'Orsay de reconsiderar su posición y revisar sus políticas.

La palabra "escandalizador" se ha empleado tanto para describir esta performance como tus obras anteriores en relación con la pintura de Courbet. ¿Tú también la describirías así? ¿Debería escandalizar el arte a la sociedad contemporánea cuando se crea?
Lo que sí puedo afirmar sobre el escándalo es que no me limito a copiar el modelo, sino que también lo redefino, ya que reproduzco una escena escandalosa en medio del Musée d'Orsay empleando medios modernos.

De Robertis leyendo su carta.

¿Ves el Olympia de Manet como una obra de arte importante? ¿Y qué opinas de L'Origine du Monde, de Courbet?¿Estos artistas eran visionarios de la igualdad de género o los consideras más bien como explotadores de mujeres?
Creo que eran visionarios, pero mi opinión no está vinculada al hecho de que estos pintores fueran sexistas o no. Lo que me interesa es que, en mi trabajo, la modelo es la directora.

¿Cómo te sientes antes, durante y después de tus performances? La de Courbet, en particular, fue extremadamente osada, pero tú parecías muy tranquila y confiada, incluso cuando los guardas de seguridad se presentaron para desalojarte.
Antes de las performances me siento como una mujer a punto de hacer 'puenting'. Siento vértigo. Cuando empiezo el acto dejo de estar asustada, me encuentro concentrada en el presente y totalmente consciente de ello. Todo lo que sucede me parece bien y dirijo la escena igual que dirijo mis películas. Creo que ellos [los guardas] no tienen derecho a tocarme. En mis dos performances trataron de desalojar la sala pero jamás me tocaron.

Para que tus performances pudieran durar más tiempo deberían realizarse en lugares donde no se te pueda impedir realizarlas (como fuera del museo, en un receptáculo transparente o algo así). ¿Has considerado esta posibilidad,o todo gira en torno a que tus performances se realicen dentro del museo? ¿Tu obra es un ataque contra las galerías de arte?
Jamás me he planteado hacer mis performances fuera del museo porque es mi marco de actuación y me interesan mucho las relaciones de poder, los procedimientos, las políticas y los temas legales. Creo que ninguna de esas cosas puede aplicarse al arte moderno, y mis performances pretenden siempre ser inofensivas. No diría que se trata un ataque contra las galerías de arte, pero desde luego sí que es una confrontación directa.

Visité Miseres et Splendours, la exposición del Musée d'Orsay del que forma parte Olympia, cuando se inauguró. Las películas pornográficas de la era victoriana me resultaron sorprendentes y divertidas, no porque el porno me sorprenda en absoluto, sino porque no sabía que las películas porno llevaran tanto tiempo haciéndose. ¿Cuál fue tu opinión sobre estas películas?
Creo que las películas porno que se mostraban en la exposición eran anecdóticas y las escenas se filmaban más desde el punto de vista de un voyeur, por lo que hoy en día tan solo son eróticas y no pornográficas, como se las consideraba en su día. Los archivos han perdido actualmente su carácter sulfuroso, ahora que el sexo está en todas partes. Se trató tan solo de una osadía vacía de significado, de una audacia totalmente irrelevante por parte del Musée d'Orsay.

La gente más retraída diría que debes sentir una extraordinaria confianza en tu cuerpo. ¿En qué términos piensas acerca de tu propio cuerpo?
Adoro mi cuerpo y creo que todos los cuerpos son bellos cuando se vive en ellos. Separo mi cuerpo público de mi cuerpo privado para que intimidad deje de existir cuando expongo mi cuerpo público. Para conseguirlo, debo trascenderme a mí misma.