'Bla, bla, bla', el corto que rompe con los tópicos sobre el síndrome de Down

El cortometraje 'Bla, bla, bla' de Alexis Morante, nominado a los premios Goya, está protagonizado por personas con diversidad funcional. Hablamos con el director y la actriz protagonista de la historia.

|
ene. 31 2017, 8:20am

SARA PONCE EN EL CORTOMETRAJE "BLA, BLA, BLA"

Una chica joven y dos chicos se citan con un hombre en un coche. Se han encontrado ahí a través de una de esas aplicaciones móviles para compartir gastos. Pero el conductor rápidamente se da cuenta de que el viaje no será un viaje normal y que sus tres acompañantes están en un plan muy raro e intimidante. Ahora añade mentalmente una nueva información: esos tres acompañantes son personas con síndrome de Down. Y son actores. Nada cambia. O no debería. Así arranca Bla, bla, bla, del director Alexis Morante, un cortometraje que aspira este sábado a ganar el Premio Goya y que sienta un cambio de paradigma en esta 38 edición.

"Hemos intentado hacer humor negro con ellos y dar la vuelta a los tópicos, que es algo que se hace muy poco con las personas con síndrome de Down. Por eso hablamos de ellos a través de un thriller, lejos del paternalismo con el que frecuentemente se les trata", explica Morante a Broadly. En el cortometraje, Sara Sánchez, Carlos Pérez y Manuel Ponce, todos ellos de la Fundación Apadis, se disponen a atracar un banco. Poco más de tres minutos de suspense, muy pocas palabras y la mirada perpleja de un conductor (el actor Salva Reina) que no sabe muy bien lo que está pasando hasta el final.

Hemos intentado hacer humor negro con ellos y dar la vuelta a los tópicos, que es algo que se hace muy poco con las personas con síndrome de Down

"El que se presupone que tiene más capacidades es el que menos tiene, y los que se supone que son buenos, bondadosos o graciosos, al final son los malos", explica Bruno Morante, coguionista y hermano del director. Bruno también trabaja como psicólogo en la Fundación Adapis y remarca la importancia del cine o el teatro como herramientas terapéuticas para las personas con capacidades distintas. "Siempre apostamos por la incursión artística", explica Morante.

Imagen cedida por el equipo de "Bla, bla, bla"

Sara es un ejemplo de ello. Con 23 años, la actriz que da vida a la protagonista principal se considera una aficionada al cine y al teatro desde que era pequeña. "Mi parte favorita del corto es cuando le meto una colleja al conductor y digo tira pa'lante coño", explica Sara en conversación telefónica a Broadly. No es la primera obra en la que participa, aunque sí la más conocida. Hizo otra de zombies con el mismo director y ahora se está preparando para interpretar otro personaje que se llamará "Martes". Sara tiene claro que quiere ser actriz, al igual que sus compañeros de reparto. "Todos ellos tenían experiencia frente a las cámaras y fue un rodaje duro como cualquier otro, se lo tomaban muy en serio y no tuvimos ningún problema", asegura Morante.

Nadie sabe qué pasará el sábado en los Goya, pero todo el equipo intenta mantener la calma. "Estamos hablando mucho con ellos y con los padres porque tampoco queremos crear falsas expectativas ni frustración. Y no solo por ellos, ¡nosotros también tenemos que curarnos psicológicamente!", cuenta Bruno.

De momento el corto ya ha ganado cuatro premios en el Notodofilmfest y también ha sido galardonado en más de 70 festivales de cine en todo el mundo.

¿Cómo aparecen representados?

No es la primera vez que un actor con síndrome de Down opta a los premios del cine español. Pablo Pineda logró en 2009 la Concha de Oro del Festival de San Sebastián por su interpretación en Yo, también. Y también fue candidato al premio Goya. Sin embargo, son casos raramente frecuentes.

"Se calcula que en España un 10 por ciento de la población vive con algún tipo de diversidad funcional, pero parece claro que eso no se refleja en el cine o la televisión. No aparecemos representados", explica Melania Moscoso, profesora de Antropología en la Universidad del País Vasco y experta en temas de visibilidad de discapacitados. Además de investigadora, Moscoso también sufre una parálisis cerebral, y por eso sabe muy bien de lo que habla.

Moscoso critica que el lenguaje que comúnmente se usa para hablar de ellos es con "tono paternalista, edulcorado, muy al servicio del discurso de la caridad o la solidaridad mal entendida". Y agrega: "¿Hasta qué punto no se nos sitúa en una serie de extremos? Se nos asocia desde la angelización (esta persona que es tan buena, tan buena) a la mezquindad absoluta. Por ejemplo, a las personas con enfermedad mental se las asocia con el crimen o el peligro".

Otro de los puntos que indica la investigadora es que la discapacidad no debería ser nunca "un hecho definitorio de la persona", sino que debería concurrir como un rasgo más entre los mucho que puede tener la persona. Además, Moscoso opina que muchas veces el papel que se da a la persona con discapacidad no ocupa "el centro de la narrativa y solo se utiliza como apoyatura a los intereses de los guionistas".