El MDMA puede ser más peligroso si eres mujer

Kate Lloyd

Kate Lloyd

Tomar éxtasis es más complicado de lo que imaginas, especialmente si eres chica.

Horas después de consumir éxtasis, una adolescente yace inconsciente en la cama de un hospital de Essex, Inglaterra. De su boca abierta salen los tubos que la mantienen con vida y, como serpientes, se enredan en su cuello. «Anda suelto un camello que vende veneno», le dice un policía a la prensa. «Es preciso detenerlo antes de que alguien más termine en el hospital o muerto».

En noviembre se cumplen 20 años de la muerte de la adolescente inglesa Leah Betts. Después de meterse una pastilla en la fiesta de su 18 cumpleaños, perdió el conocimiento y comenzó a convulsionar. Estuvo cinco días en coma antes de que desconectaran los aparatos que la mantenían viva. Desde entonces, esta imagen de ella —con tubos enredados saliendo de su boca abierta— se ha quedado grabada en la mente de la mayoría de los británicos. En los meses siguientes a su muerte, se convirtió en la imagen de la educación antidrogas. Su imagen aparecía en periódicos, aulas y vallas publicitarias que decían: «Una sola pastilla de éxtasis se llevó a Leah Betts». Sigue siendo una de las muertes por éxtasis más sonadas de todos los tiempos.

Mientras que en los noventa el público estaba impactado ante la noticia de que una guapa chica de las afueras se había muerto por consumir éxtasis, hoy cuesta encontrar a alguna estrella del pop que no haya cantado sobre el MDMA. Solo este año han muerto varias mujeres por consumo de éxtasis: una chica de 19 años murió celebrando su cumpleaños en el festival Ecostage en Washington, una niña de 18 años de Colorado Springs murió después de mezclar MDMA con opiáceos, y una adolescente de Escocia murió de fiesta en Ibiza. La Encuesta Mundial sobre las Drogas de 2015 reveló que en ese año ingresaron en el hospital dos veces más mujeres que hombres tras consumir MDMA, y muestra que el 1,3 por ciento de las mujeres tuvo que recibir tratamiento después de tomar la droga, mientras que en el caso de los hombres, la proporción es del 0,7 por ciento. El estudio también demuestra que las mujeres son más propensas a sufrir alteraciones del carácter, paranoia y alucinaciones.

A pesar de estos peligros potencialmente más altos para las mujeres, ha sido poca la investigación que se ha hecho sobre en qué medida los efectos del éxtasis varían en función del género de quien lo consume. De hecho, veinte años después de la muerte de Betts, no hemos hecho más que empezar a entender cómo el éxtasis afecta a las mujeres. Los estudios centrados en el género son insuficientes en relación con el tamaño de la muestra, y si bien no todos los científicos señalan diferencias en cuanto a cómo los hombres y mujeres reaccionan a la droga, hay indicios suficientes como para señalar que hay una diferencia química en la manera en que hombres y mujeres reaccionan al MDMA.

El éxtasis altera tu estado de ánimo al estimular la liberación de tres neurotransmisores: serotonina, dopamina y norepinefrina. Tu cuerpo normalmente te recompensa con un toque de dopamina para reforzar comportamientos positivos como hacer ejercicio o comer. Por otro lado, la serotonina es responsable de mantener un equilibrio en tu estado de ánimo. La droga te hace sentir bien porque suministra a tu cerebro un flujo de estos neurotransmisores al mismo tiempo. Al final, las reservas se agotan y ahí es cuando te encuentras llorando al día siguiente, con un bajón tremendo.

Un estudio del 2013 sobre mujeres y hombres que han consumido éxtasis por lo menos 25 veces mostró que la disminución de los niveles de serotonina afectaba más al ánimo de las mujeres que al de los hombres. Los investigadores informaron de que «las mujeres que consumen más de una sustancia, entre ellas éxtasis, parecen ser más susceptibles que los hombres a los efectos de los niveles bajos de serotonina. Si el consumo de éxtasis solo o en mezclado con otras drogas provoca un daño progresivo en las neuronas de serotonina, las mujeres consumidoras de éxtasis y otras sustancias pueden sufrir depresión clínica».

Foto por Vera Lair vía Stocksy

Estos resultados se vieron también en otros estudios en los que los científicos pidieron a consumidores de drogas que explicaran sus experiencias. En el 2012, un grupo de científicos australianos repartieron panfletos en Sidney y Melbourne, pusieron un anuncio en la revista Beat y anunciaron en sitios web que querían entrevistar a consumidores habituales de éxtasis. De las 268 personas con las que hablaron, encontraron que en general las mujeres afirmaban tener una mala calidad de sueño y puntuaciones más bajas que los hombres en la escala de salud mental después de haber tomado éxtasis. En el 2002, la científica Suzanne Verheyden halló que las mujeres experimentan más altos niveles de depresión a mediados de la semana después de haber consumido MDMA, y en el 2000, Matthias Leichti reveló que las mujeres son más propensas a sufrir ansiedad y alucinaciones mientras la droga hace efecto.

«Las mujeres parecen experimentar los efectos psicoactivos del MDMA con más intensidad que los hombres, y sufren más efectos negativos, como ansiedad, depresión, mareo o somnolencia bajo la influencia de la droga», dijo Gillinder Bedi, un profesor adjunto de psicología clínica en la Universidad de Columbia. «También parecen experimentar un mayor aumento en la frecuencia cardíaca y de temperatura después de consumir MDMA que los hombres. Por otro lado, el aumento en la presión sanguínea puede ser mayor en los hombres después de haber tomado MDMA».

En el 2013, otro grupo de científicos dio a 32 voluntarios una dosis de MDMA (relativa a su peso corporal) y encontraron que tiene diferentes efectos en hombres y mujeres. Durante las pruebas de empatía, solo las mujeres encontraron dificultad para reconocer las caras tristes después de haber tomado la droga, y a los sujetos femeninos también les resultó difícil reconocer las caras que expresaban miedo. Los hombres presentaron mayor incremento de la empatía que las mujeres, pero pese a ello solo los logró igualar al mismo nivel que exhibían las mujeres a quienes les suministraron placebos y no estaban drogadas.

¿Cual puede ser la causa de estas diferencias? Hay muchas variables que pueden modificar tu reacción ante una droga. Factores como tu peso, si estás tomando más de una droga, si estás bebiendo o si estás en un ambiente caldeado juegan un papel fundamental. Los científicos también tienen la hipótesis de que las mujeres son mejores que los hombres en reconocer los cambios físicos y emocionales en ellas mismas. Pero hay indicios que señalan que las fluctuaciones hormonales del sistema reproductivo femenino también se podrían añadir a esta lista de causas. La regla puede afectar al efecto, al bajón y a las posibilidades de acabar hospitalizada después de tomar MDMA.

Los niveles cambiantes de estrógeno y progesterona que las mujeres experimentan durante su ciclo menstrual pueden afectar al sistema de neurotransmisores, como el sistema de serotonina. Este año, los científicos publicaron los resultados de un estudio en el que suministraron MDMA a ratas macho, hembra, y a ratas macho y hembra a las que habían extirpado los testículos y ovarios. Encontraron que la droga tenía un efecto mayor en las ratas hembra con su sistema reproductivo intacto, concluyendo que «el aumento de la sensibilidad de las hembras puede explicarse por un aumento de la reactividad del sistema de la serotonina debido al efecto de las hormonas ováricas». La investigación también mostró que los efectos de otros estimulantes, como la cocaína, varían en las mujeres por los cambios en los niveles de hormonas femeninas durante el ciclo menstrual. Por ejemplo, estás potencialmente más sensible a las anfetaminas justo antes de ovular. Esto sugiere que las mujeres no solo reaccionan de distinta forma a las drogas que los hombres, sino que también podrían reaccionar de manera diferente dependiendo de si están con el periodo o no.

La regla puede afectar al efecto, al bajón y a las posibilidades de acabar hospitalizada después de tomar MDMA

Desafortunadamente, la investigación sobre este tema es bastante limitada. Si bien esto es, en parte, debido a las estrictas regulaciones sobre los estudios de drogas en humanos, es también por la misma razón por la que las mujeres pueden reaccionar de forma diferente al MDMA: la regla. Según David Erritzøe, médico e investigador de posgrado del Imperial College London, a las mujeres generalmente se las excluye de los estudios moleculares de drogas —la única manera de acceder a los sistemas de neurotransmisores es a través del cerebro humano vivo— por dos motivos. Primero, aunque a las mujeres se les puede hacer una prueba de embarazo, se les deja fuera en caso de que estén embarazadas, pues los estudios involucran radioactividad y presentan un «bajo riesgo» para el bebé. Segundo, está la posibilidad de que nuestro nivel cambiante de hormonas pueda sesgar los resultados. «Estos estudios cuestan una fortuna, por lo que se intenta reducir los sujetos al mínimo. Pero, si quieres estudiar mujeres, tienes que incluir a más individuos para poder descubrir qué se produce, y en qué punto están de sus ciclos menstruales», dijo. «Esto se traduce en que los estudios suelen utilizar hombres. Recientemente estuve consultando los datos sobre drogas, alcohol y el sistema de dopamina y hay diez veces más hombres que mujeres en los estudios».

Su opinión está respaldada por un documento escrito por la neurocientífica Kelly Allott en el 2006. Este documento era básicamente un resumen de «lo mejor de» los 38 estudios de éxtasis relacionados con el género que se habían publicado hasta ese momento. En él, Allott explica la razón clave para la falta de estudios basados en la mujer. «Los hallazgos en muestras predominantemente masculinas son a menudo extrapolados a las mujeres. Esto es problemático, pues hay diferencias farmacoquinéticas (la manera en la que una droga se desplaza por el cuerpo) y farmacodinámicas (los efectos de la droga en el cuerpo) entre hombres y mujeres.

A las mujeres nos retiran de los estudios porque nuestras hormonas sesgan los resultados. Pero como somos excluidas de estos estudios, es difícil saber exactamente si o como nuestros niveles hormonales sesgan estos resultados. Esto significa que, si de verdad hay diferencias por el género sobre cómo reaccionamos a las drogas, lo que nos aconsejan sobre consumir sustancias está basado en datos que no necesariamente se aplican a las mujeres. Esto es especialmente importante si volvemos al caso de Leah Betts. Ella murió por hiponatremia, una enfermedad que afecta a los consumidores de MDMA porque la droga te hace sentir extremadamente sediento y estimula la secreción de hormona antidiurética AVP (o HAD), que impide que orines.

Poco se sabía en los noventa de los riesgos de la hiponatremia causada por el MDMA, así que a los usuarios de éxtasis se les recomendaba mantenerse bien hidratados. La noche en que murió, Betts había ingerido más de tres litros de agua. Los niveles de sodio en su sangre se habían diluido peligrosamente y sus células se inundaron de agua. En cuestión de horas, su cerebro se había inflamado, haciendo presión contra su cráneo. El profesor John Henry, experto en toxicología, dio pruebas en la investigación sobre la muerte de Leah. Refiriéndose al incidente en el 2005, dijo a la BBC: «El consejo inicial de "si consumes éxtasis, bebe agua" acabó siendo mortal».

Al parecer, la hiponatremia es más común en las mujeres que consumen éxtasis que en los hombres. De hecho, casi el 90 por ciento de los casos de hiponatremia por consumo de éxtasis que se registraron al sistema de control de envenenamientos de California en un periodo de cinco años eran de mujeres. Un estudio del 2011 también demostró que el MDMA podría aumentar significativamente los niveles de hormonas AVP en las mujeres, pero no en hombres. Además, cuando los científicos tomaron muestras de sangre a algunos ravers en el festival Awekenings de Holanda, encontraron que el 27,3 por ciento de las mujeres que hicieron la prueba tenían la sangre tan diluida que sufrían una hiponatremia leve, comparado con solo el 3 por ciento de los hombres. Escribe que esto puede pasar porque el AVP es regulado por el estrógeno: «Las diferencias en el metabolismo del MDMA o en la sensibilidad pituitaria para el efecto [AVP] secretor de MDMA o sus metabolitos, tal vez relacionados con la fase del ciclo menstrual, podrían explicar la tendencia de la mujer a desarrollar hiponatremia después de consumir una dosis de MDMA no tan excesiva».

Si hay potencialmente más riesgo de que una mujer sufra alguna dolencia mental o física después de consumir MDMA y si ese riesgo está potencialmente relacionado con nuestro estado en el ciclo menstrual es algo que debe ser estudiado. De hecho, al ignorar a las mujeres en los estudios sobre drogas, los investigadores hacen que los peligros del MDMA se conviertan en un tema tanto de sexismo como de ciencia.

Mientras tanto, no te queda otra que preguntarte si la próxima vez que tomes éxtasis y tengas la regla, el bajón será peor.