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Orgasmos vaginales y dónde encontrarlos

Un setenta y cinco por ciento de las mujeres únicamente es capaz de llegar al orgasmo mediante la estimulación del clítoris. ¿Por qué entonces tiene tanto protagonismo el orgasmo vaginal?

Bethy Squires

Bethy Squires

Image by Nabi Tang via Stocksy

Como la mayoría de las malas ideas, la teoría del orgasmo vaginal surgió de un hombre y de la ausencia total de investigación de campo. Ese hombre era Sigmund Freud y el elemento del que no se realizó ningún estudio, el clítoris. En 1905, Freud concluyó que las mujeres que alcanzaban el orgasmo a través de la estimulación del clítoris eran "inmaduras", y que toda fémina que se preciara debía llegar al clímax mediante la penetración vaginal. Esa diferenciación entre orgasmo vaginal y clitoriano no tenía fundamento anatómico ni empírico alguno. Pese a ello, la idea de que en lo más profundo de la vagina se encuentra el origen del orgasmo de una mujer madura sigue vigente a día de hoy.

Imaginad que de repente a los hombres se les dice que deben dejar de disfrutar con el pene; que a partir de ahora solo pueden y deben obtener el orgasmo mediante la práctica del beso negro y, de no lograrlo, deberían ser ingresados en un centro psiquiátrico. En 1966 todavía había psicoanalistas que dictaminaban que "si una mujer no es capaz de alcanzar el orgasmo a través del coito siempre y cuando su marido sea el compañero adecuado y prefiere la estimulación del clítoris a cualquier otra actividad sexual, puede considerarse que padece frigidez y que, por tanto, requiere atención psiquiátrica". La cita ha sido extraída de The Sexually Adequate Female, una obra de Frank S. Caprio cuya lectura resulta tan empoderadora como el título sugiere.

Solo el 25 por ciento de las mujeres alcanzan el orgasmo con la penetración vaginal. El otro 75 por ciento necesita la estimulación directa del clítoris para llegar al clímax. "El clítoris es la verdadera central eléctrica del orgasmo", afirma Ian Kerner, psicólogo especialista en sexo y relaciones y autor de She Comes First: The Thinking Man's Guide to Pleasuring a Woman. Según Kernel, la confusión respecto a los orgasmos vaginales se debe a la consideración del clítoris como un simple apéndice del órgano femenino. "El glande del clítoris no es más que la punta del iceberg".

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El iceberg del clítoris no fue adecuada y exhaustivamente cartografiado hasta 2009. Consta de una ramificación formada por terminaciones nerviosas y tejido eréctil que abarca el perineo femenino. Al estimularse, el clítoris recibe más sangre y aumenta de volumen, quedando más expuesto. Está compuesto por el mismo tejido que el del pene, por lo que también adquiere rigidez durante la excitación. Así, el equivalente al cuerpo cavernoso del miembro masculino lo encontramos en los bulbos del clítoris, que rodean el orificio vaginal y se llenan de sangre y se tensan con la excitación. El glande del clítoris tiene 8000 terminaciones nerviosas, el doble que las que tiene el pene, que se suman a las 15.000 presentes en la vagina y en el ano. "Las terminaciones nerviosas que se extienden desde clítoris por toda la zona pélvica forman una red nerviosa muy amplia, de la que el clítoris es el centro", explica Kerner.

El glande del clítoris no es más que la punta del iceberg

¿Qué hay del famoso punto g?, quizá te estés preguntando. ¿No es posible correrse estimulando esa zona? Sí, seguramente. Muchas mujeres aseguran obtener placer mediante la estimulación del punto g, aunque muchas otras no. Ello se debe a que probablemente el punto g "sea la propia raíz del clítoris", según Kerner. Los genitales de cada persona son únicos, lo que hace que la obtención de placer varíe enormemente en cada caso.

"Lo que es válido para una persona puede no funcionar para otra", señala Chad Braverman, director de operaciones del imperio de juguetes sexuales Doc Johnson. "No hay una respuesta absoluta a qué es lo que causa placer a todas las mujeres". La empresa de Braverman lleva 40 años vendiendo juguetes sexuales. "Si te fijas en el mercado, los productos más buscados son los que estimulan el clítoris", asegura. El más popular es el Pocket Rocket, un vibrador que "ni siquiera es insertable", añade. Johnson también dispone de estimuladores del punto g, si bien su vibrador más famoso el Conejo, también proporciona estimulación clitoriana.

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¿Por qué nos empeñamos en seguir buscando ese huidizo orgasmo vaginal cuando se nos presentan opciones de orgasmo clitoriano maravillosas por todas partes? "La sociedad considera la penetración vaginal como la única forma de "sexo real" y desprecia todo lo demás. Pero no tienes más que preguntar a cualquier lesbiana y te dirá que el sexo es cualquier cosa que haga que te corras. "Por todas partes se promueve la penetración como la forma principal de interacción sexual", asegura Kerner, que defiende y fomenta una serie de prácticas sexuales más allá de la penetración. "La estimulación del clítoris es el camino más seguro hacia el orgasmo", añade.

A semejanza del portal que separa nuestro mundo de la dimensión tenebrosa en Stranger Things, la vagina es un complejo conjunto de tejidos. No podemos hablar de que solo exista el orgasmo vaginal porque no existe ninguna vagina que funcione de forma independiente al clítoris. "Deberíamos centrarnos en todas las mujeres que obtienen placer", explica Kerner. Aprovecha cualquier oportunidad para llegar al orgasmo. Si además puedes correrte con penetración, genial. Si no, no pasa nada. Al fin y al cabo, todo está en el clítoris.