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Debbie Harry of Blondie in London, 1977. Photo by Jill Furmanovsky

La primera fotógrafa del punk rememora los años de cerveza, pis y escupitajos

Tracy Kawalik

Tracy Kawalik

La fotógrafa Jill Furmanovsky capturó el nacimiento del punk en Londres y fotografió a iconos como Debbie Harry, Sid Vicious y las Slits cuando acababa de salir de la universidad. Furmanovsky habla con Broadly sobre una nueva retrospectiva de su obra.

Debbie Harry of Blondie in London, 1977. Photo by Jill Furmanovsky

Es 1976, el club está oscuro y lleno a reventar. Cuerpos sudorosos se empujan y hacen pogos hacia el escenario bajo una fuerte tormenta de cerveza, pis y escupitajos. Desde debajo de un impermeable, Jill Furmanovsky dispara dos veces. Armada con su flash, ilumina toda la parte frontal del escenario, cegando a Sid Vicious y retirándose a continuación de nuevo hacia la multitud, poco segura de haber conseguido un buen encuadre.

La obra de Furmanovsky, una de las primeras y más renombradas fotógrafas musicales, habla por sí misma. Desde Bob Marley a los Ramones, pasando por Debbie Harry, Miles Davis, James Brown, Led Zeppelin y una tormentosa temporada como fotógrafa del legendario Rainbow Theatre de Londres en su época más hedonista, la lista de obras de Jill continúa.

Este mes Furmanovsky celebra el 40 aniversario del punk con una selección de su prolífico catálogo fotográfico. Se ha organizado una exposición que combina la anarquía visceral de sus fotos favoritas (muchas de ellas inéditas) con una selección de recuerdos, portadas de discos y recortes difíciles de encontrar.

Broadly le robó un poco de tiempo a Jill en la inauguración de Chunk of Punk —celebrada en la tranquila biblioteca Barbican de Londres— para que nos hablara de sus momentos más caóticos y relevantes.

BROADLY: ¿Cuál fue el primer bolo punk que fotografiaste?
Generation X en la Escuela Politécnica del Centro de Londres, en Red Lion Square, en diciembre de 1976. En realidad había fotografiado a los Ramones unos meses antes —en julio de 1976 en el Roundhouse— ¡pero por entonces yo no sabía que hacían punk!

¡A menudo llevabas un impermeable para hacer fotos en los conciertos! ¿Cuál fue el bolo más salvaje que fotografiaste?
¡Sí, llevaba un impermeable, especialmente en lugares como el Roxy! En términos de salvajismo, me viene a la mente la banda Slade. En el Rainbow había tanto pogo y tanto salto arriba y abajo que pensé que el balcón se derrumbaría. Madness eran salvajes, sus fans se volvían incontrolables. También The Clash en el Rainbow, cuando el público arrancó los asientos y los arrojó al escenario. En aquella época no te quedaba más remedio que adivinar qué aparecería realmente cuando revelaras la película, ¡pero eso era lo bueno!

Acabaste diseñando muchas portadas de discos...
Cuando llegó el punk, mi titulación en fotografía en blanco y negro y mi formación en artes gráficas resultaron muy útiles. Diseñé tres portadas para Step Forward Records, Deptford Fun City Records e Illegal Records (Alternative TV, The Police... y también hice fotos que se convirtieron en portada de tres álbumes de los Buzzcocks).

Las Slits en 1977. Foto por Jill Furmanovsky

La escena punk estaba llena de personajes de aspecto feroz como John Lydon y Sid Vicious. ¿Tenías algún favorito a quien fotografiar?
Cuando fotografié a Sid Vicious como has descrito antes —disparando mi cámara con flash y batiéndome rápidamente en retirada— ¡fue sobre todo porque él me daba muchísimo miedo! Ja, ja.

Morgan Webster de Menace es menos conocido, pero era un gran modelo para fotografiar, hay dos fotos suyas en Chunk of Punk. También me encantaba fotografiar a los Undertones, por supuesto a Debbie Harry, a Joe Strummer, a Paul Weller... Fotografiar a los Ramones fue muy emocionante para mí. Liam Gallagher es una figura del punk mucho más tardía, pero dominaba esa actitud de 'me importa una mierda'.

¿Planeaste convertirte en fotógrafa musical?
Recuerdo que fui a un concierto de Led Zeppelin a principios de los setenta y pensé lo genial que sería estar involucrada de algún modo en el mundo de la música rock, pero no sabía cómo conseguirlo. Al final simplemente sucedió. Mis primeras proezas con la cámara de la universidad coincidieron con la oportunidad de hacer fotos en el Rainbow Theatre en 1972, así que no me lo pensé dos veces.

Mark Perry de los Ramones en 1977. Foto por Jill Furmanovsky

¿Cómo era ser fotógrafa mujer en las décadas de 1960 y 1970?
En general puede que fuera una ventaja ser mujer. Yo resultaba menos amenazadora que un colega hombre cuando el músico se acicalaba ante el espejo y cosas así, pero eso no significa que la combinación de ser joven y mujer no resultara problemática en ocasiones. Tenías que negociar las tarifas con aterradores editores de periódico, conseguir acceso a los artistas a través de mánagers difíciles de tratar, presionara a los agentes, que a menudo eran grandes bebedores, y soportar a los técnicos, que trataban a las mujeres como a groupies. Me defendía de esto último vistiéndome con ropa negra muy holgada y zapato plano, lo que hasta cierto punto les desalentaba.

La escena del punk también me aportó muchísima confianza. Por aquel entonces solo había recibido formación como fotógrafa durante un par de semanas en la facultad, pero estaba trabajando con bandas muy grandes como Led Zeppelin y Floyd y realmente no supe cómo tratar con ellos hasta después de haber estado en la escena punk.

¿Qué repercusión tuvo aquello en tu carrera?
El punk me dio confianza. En realidad solo había estudiado fotografía un par de semanas o así en la universidad, y ahora estaba trabajando con grandes bandas como Led Zeppelin y Floyd. Mi primer trabajo en la carretera fue a los 19 años, con Pink Floyd. ¡Creí que estaba en el cielo! Pero en realidad no sabía cómo tratarles. Después del punk, todo eso cambió.

¿Hay alguien, echando la vista atrás, que no tuvieras ocasión de fotografiar?
Tengo unos cuantos pesares en esta cuestión: David Bowie en el Rainbow en 1973 es uno de ellos. Le hice algunas fotografías, pero de repente un guardaespaldas saltó del escenario y arrancó el carrete de mi cámara. David tenía su propio fotógrafo y desde luego no era yo. Lamentablemente, nunca tuve la oportunidad de volver a fotografiarle. Y todavía estoy esperando que Bob Dylan me llame...

¿Qué crees que mantiene a la gente tan fascinada por el movimiento aunque hayan pasado 40 años?
El espíritu de irreverencia ante cualquier tipo de autoridad —y la actitud de 'puedo hacerlo'— del punk continúan vigentes porque son maravillosos.

Chunk of Punk se exhibe en la Biblioteca Musical Barbican de Londres entre el 2 de marzo y el 28 de abril.

Bob Marley en una habitación de hotel en 1978. Foto por Jill Furmanovsky

Jill Furmanovsky también diseñó portadas de discos para bandas como Police y Buzzcocks. Vista de la instalación por Tracy Kawalik

The Clash en un bolo. Foto por Jill Furmanovsky

Fotografías y portadas de discos de Jill Furmanovsky. Vista de la instalación por Tracy Kawalik

Johnny Rotten y Johnny Ramone en 1977. Foto por Jill Furmanovsky