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La madre de la brujería moderna también era una espía proabortista

Doreen Valiente es famosa por haber popularizado las prácticas wiccanas. Una exposición repasa ahora su obra, pero durante su vida fue muchas cosas, entre otras espía durante la Segunda Guerra Mundial.

Sarah Waldron

Sarah Waldron

Photo courtesy of Brighton Museums

Preston Park posee todas las características posibles que un turista de manual esperaría encontrar en las verdes extensiones de una de las ciudades costeras más pintorescas de Gran Bretaña. Si alguna vez lo atraviesas a pie, asegúrate de empezar por el lado de la ciudad. Primero pasarás junto a un jardín de rosas y un estanque lleno de pequeños tritones en torno al cual se arremolinan niños de corta edad que atizan tímidamente el agua con pequeños palos. A continuación, un campo de petanca y uno de críquet, un jardín vallado, después un pequeño cementerio y finalmente llegarás a Preston Manor, una casa supuestamente encantada a cuya puerta tienes que llamar con los nudillos para poder entrar. Aquí es donde las posesiones paganas de Doreen Valiente, la madre de la brujería británica, han encontrado un hogar temporal.

Si Preston Manor está plagado de espíritus juguetones (tal y como insinúan insistentemente los documentos del museo), Doreen Valiente no es una de ellos. Su último hogar fue muy diferente a esta mansión de refinada elegancia eduardiana. Durante los últimos 20 años de su vida vivió en un edificio de varias plantas, en un apartamento repleto hasta el techo de libros esotéricos y de ocultismo —fruto de su propia investigación y escritos de su puño y letra— y de una considerable colección de bolsos de piel de cocodrilo. Fue allí donde se forjó su reputación de reformadora e impulsora de las tradiciones Wicca, haciendo que fueran más accesibles para quienes eran ajenos a ellas. "Doreen puso 'toda la carne en el asador' en muchos sentidos", afirma Ashley Mortimer, fideicomisaria de la Fundación Doreen Valiente.

Doreen Valiente, cuyo auténtico nombre era Doreen Dominy, nació en enero de 1922 en Colliers Wood, un barrio residencial situado al suroeste de Londres. Cuando tenía nueve años, Valiente tuvo lo que ella denominaba su primera experiencia mística, mirando el cielo nocturno y observando, según sus propias palabras, cómo el velo que cubría la realidad se desvanecía en la oscuridad. "Vi el mundo de las fuerzas que se oculta tras el mundo de las formas", afirmaría más tarde.

Valiente era inteligente pero muy desgraciada en el colegio de monjas en el que se educó. A los quince años abandonó la institución religiosa (no sin antes propinar un mordisco con saña al estricto prefecto de la escuela) y aquella chica alta y con gafas trabajó en varios sitios como secretaria hasta la Segunda Guerra Mundial, momento en que pasó a ser traductora en Bletchley Park, el centro británico de descifrado de códigos. Durante toda la guerra, Valiente anduvo alternando su residencia entre Bletchley y Gales, empleada en diversos trabajos sin futuro.

Existen pruebas circunstanciales que sugieren que Doreen Valiente fue, de hecho, una espía británica durante la guerra. Como toda bruja buena que se precie, Valiente era capaz de guardar un secreto y casi nunca hablaba sobre el tema, ni para confirmarlo ni para desmentirlo.

Altar de Doreen Valiente. Foto cortesía de Brighton Museums

Hacia el año 1952, Valiente ya había acumulado dos matrimonios (su primer marido falleció durante la guerra cuando su barco fue torpedeado) y una gran cantidad de conocimientos sobre lo oculto gracias a sus investigaciones en las bibliotecas locales. Empezó a practicar la magia de forma activa con una amiga. Aquel fue el año en que leyó un artículo de la revista Illustrated llamado 'La brujería en Gran Bretaña', en el que se nombraba a un brujo llamado Gerald Gardner. Gardner afirmaba ser miembro de un aquelarre de raíces precristianas y aquello supuso toda una revelación para Valiente, que rápidamente procedió a escribirle.

Gardner la inició en su aquelarre y la colaboración entre ambos cambió definitivamente la imagen de la brujería moderna. En 1951, la Ley de Brujería de Gran Bretaña de 1735 fue derogada, por lo que la práctica volvió a ser legal y las brujas y brujos empezaron a salir de sus escondites y a aparecer en periódicos y revistas. Aquello desembocó en una masiva explosión de interés por parte del público en Gerald Gardner y, más tarde, en Valiente.

Las dotes de investigación de Valiente le fueron de mucha ayuda. Colaboró en libros con Gardner y eliminó los elementos desagradables sobre magia negra de sus escritos y de su Libro de las Sombras (el manual personal de los brujos), construyendo con diversos fragmentos de conocimiento y misticismo un único ente cohesionado. También creó una liturgia para la brujería, una serie de cánticos y rituales que finalmente se extendieron y se volvieron algo común. De hecho, la Carga de la Diosa se sigue enunciando hoy en día.

"Sospecho que, sin Doreen, el culto Gardneriano —en aquello se estaba convirtiendo— no habría experimentado el explosivo crecimiento que vivió. El modo en que organizaba su material escrito (que Gerald también consideraba bastante fragmentario) y sus inspiradoras y poéticas aportaciones dotaron a la práctica de la brujería de una gran solidez, de un sentido de finalidad y significado que quizá no poseía antes y que, según mi opinión, creó toda una corriente en la sociedad. Pero el mero carácter práctico de poder transmitir conocimientos por escrito de forma coherente supuso un factor decisivo para su divulgación", confirma Mortimer.

Doreen Valiente con una daga ritual. Foto cortesía de Brighton Museums

Pero los hechizos no fueron un sencillo paseo por el campo: a Gardner le gustaba tener a Valiente siempre alerta. Antes de convertirla en su Suma Sacerdotisa, le pidió que realizara un ritual en la ceremonia. Philip Heselton, el biógrafo de Valiente, explica en su libro Doreen Valiente:Witch ("Doreen Valiente, bruja") que un día Gardner informó a Valiente de que el ritual no estaba escrito y que debería improvisarlo sobre la marcha... Y así lo hizo, empleando la música de un villancico. Pero las expectativas de Gardner eran otras. En Fifty Years of Wicca ("Cincuenta años de Wicca"), el autor Frederic Lamond explicó que Gardner esperaba que su Suma Sacerdotisa "se acurrucara" junto a él tras las reuniones nocturnas. Valiente, que seguía casada, "encontraba aquello muy embarazoso" y sin duda pensaba alguna cosa más de su compañero, de modo que finalmente abandonó el aquelarre, se mudó a Brighton y estableció vínculos con otros brujos y brujas.

Entre 1962 y 1989, en medio de un prolongado período de interés por parte del público, Valiente publicó cinco libros de no-ficción sobre la práctica de la brujería, todos ellos repletos de auténticas creencias de la Wicca, acercando así los conocimientos esotéricos de tradición oral a un público más amplio. Su reputación como fuente benevolente aunque excéntrica de conocimiento sobre lo oculto se extendió más allá de la comunidad Wicca y llegó al resto del mundo. Se codeaba con Marc Bolan y, en su biografía, una amiga explica cómo una vez recibió una invitación para acudir junto a Valiente en un jet privado a conocer a la Reina Madre. Sus raíces se extendieron más profundamente de lo que jamás habría esperado.

Pero también hubo irregularidades. Valiente estaba a favor de la contracepción, era pro-abortista, estaba interesada en el feminismo y en la liberación sexual y se posicionó contra el racismo y la homofobia mucho antes de que fuera común, de modo que resulta sorprendente descubrir que se unió al National Front de ultraderecha en 1973 y que se implicó en las actividades de la Norhtern League, un grupo neonazi cuya ideología chocaba diametralmente con sus firmes creencias. Valiente había pasado toda una guerra mundial luchando contra el fascismo, pero al cabo de 18 meses dejó que prescribiera su afiliación al movimiento.

Existen diversas teorías al respecto. Doreen Valiente era pragmática por naturaleza, partidaria de negociar acuerdos dudosos y poseía una mente privilegiada para la investigación meticulosa, pero no era fascista. Una de las teorías más aceptadas es que creyó que aquellos grupos, todavía en una etapa relativamente temprana de su existencia, podrían legitimar el paganismo a través del patriotismo. Otra teoría, lanzada por Ronald Hutton, afirma que seguía trabajando para el gobierno, espiando a los fascistas que probablemente no sospecharían de una mujer de mediana edad, pero Hutton admite que no existen pruebas de que así fuera.

Hasta su fallecimiento en 1999 a causa de un cáncer de páncreas, Valiente no dejó de escribir e investigar sin descanso. La autobiografía que había planeado escribir se quedó por el camino tras mucha preparación y su libro de poemas Charge of the Goddess ("Carga de la Diosa"), se publicó a título póstumo. También fue una prolífica escritora de cartas. Su abultado archivo fue legado a su amigo John Belham-Payne, que desempeñó un papel determinante a la hora de fundar una asociación benéfica que lo conservara.

Actualmente existen partes del archivo guardadas en una sala oscura situada a la derecha del vestíbulo principal de entrada de Preston Manor. El Libro de las Sombras de Valiente permanece abierto para que lo vean los visitantes, igual que el de Gerald Gardner. Sus espadas, sus cartas de tarot y sus candelabros se hallan expuestos, al igual que sus cuentas y otros materiales religiosos que conforman los restos de su fe. Lo que antes era privado ahora es público; al igual que sucedió con la propia obra de Valiente, se ha arrojado una luz sobre lo esotérico y lo oculto. Ahora todo el mundo puede verlo.